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| Brigitte Vasallo |
Bigitte Vasallo, periodista, escritora, mediadora intercultural y activista feminista, fue entrevistada por la periodista Irene Redondo sobre el feminismo de Femen, que ha sido calificado como el McDonalds del feminismo. Esta entrevista se publicó en la revista DIAGONAL el 5 de noviembre de 2013, con el título El espectáculo Femen llega a España, No te pierdas su interesante análisis.
(El cambio de color de los textos es obra de la autora)
· ¿Femen invisibiliza el resto de acciones y movimientos feministas o es un altavoz?
Femen es muy contraproducente respecto a otros movimientos feministas.
No solo los invisibiliza sino que dificulta muchísimo su trabajo sobre
el terreno. Mi crítica principal a Femen es que están situadas en un
feminismo colonialista, etnocéntrico, que no tiene en cuenta las luchas
particulares de los feminismos no-hegemónicos y que les impone su
visión. Su Topless Yihad, en la que parece que querían
“liberar” a las musulmanas de la voluntad ser musulmanas, fue un
ejercicio de tremenda arrogancia cultural y de una ignorancia
bochornosa, sin ninguna visión ni estrategia a medio plazo, y sin tener
en absoluto en cuenta las opiniones y el trabajo de las feministas
musulmanas y de países musulmanes. Puro despotismo ilustrado: “todo por
las mujeres, pero sin las mujeres”. La
postura etnocéntrica de Femen en general se reconoce, pero no se
considera un problema mayor. Para mí, sin embargo, es el todo. No me
interesa, desde el feminismo, cambiar el discurso hegemónico de género,
“feminizarlo”, sino dinamitar la existencia misma de lo hegemónico,
dinamitar las imposiciones de todo tipo, también epistemológicas, que
ejercen las cumbres del poder hacia las bases. Si el feminismo no es
horizontal e inclusivo, casi ni me interesa.
· La falta de diversidad de cuerpos, ¿proviene de Femen o es el ojo masculino de los medios?
No estamos hablando exactamente de falta de diversidad, sino de refuerzo
de los cuerpos normativos, de imágenes del cuerpo femenino surgidas del
patriarcado y del capitalismo. Es bastante difícil creer en una lucha
feminista que use como herramienta de transformación el refuerzo mismo
de las imágenes patriarcales. No olvidemos
que el cuerpo normativo no es una mera opción estética: es una
herramienta de control. Y yo intuyo que el cuerpo es uno de los primeros
espacios que son recuperados por la persona feminista. Me cuesta pensar
en una gran teórica del feminismo machacándose con la dieta Dukan, la
verdad, aunque sabemos que al fin todas estamos llenas de incoherencias.
También creo que, defendiendo lo indefendible, se me dirá que “ellas
son así”, o que (que eso también lo he oído) “en Ucrania son así”. Pero
yo me miro y miro a mi entorno feminista, en el país que sea, y lo que
veo es diversidad: en pesos, en alturas, en edades, en formas, en
gustos. Tal vez respondiendo más en concreto a tu pregunta, en la página
web de Femen no vemos diversidad alguna de cuerpos. Las apariciones
estelares de Femen en lugares como Cannes hubiesen sido una buena
ocasión para desmentir ese cuerpo normativo que tanto se les está
criticando, sin embargo las representantes allí tenían cuerpos
normativos. Así que no, no creo que sean los medio, aunque sin duda Femen
recibe tanta atención por usar cuerpos normativos. El pez que se muerde
la cola: ¿tienen sentido grandes acciones reivindicando nuestro derecho
al cuerpo cuando estás reforzando una de las principales herramientas
de control sobre el cuerpo femenino, que es el patrón estético impuesto
por el patriarcado y el capitalismo?
· Una organización jerárquica, ¿puede ser feminista?
No lo sé. Soy bastante enemiga de esencialismos, de decir qué puede y qué no puede ser. Tengo claro que no me interesa un feminismo así, a mí personalmente.
Por lo demás, también creo que hay que dar espacio a los grupos y a los
movimientos para que hagan, y eso incluye dar espacio para que comentan
y cometamos errores. Pero hay que ser extremandamente cuidadosa con los “daños colaterales” de nuestros errores. Es decir, bienvenidas las luchas, en todas sus formas, pero que sean luchas que sumen, no que resten.
· ¿Son las greenpeace del feminismo?
No. Como bien dice la Filósofa Frívola, son el McDonalds del feminismo. Feminismo imperialista.
· ¿Las mismas campañas valen para todos los países?
Por supuesto que no. Te pongo un ejemplo muy gráfico, que cita Saba
Mahmood: en los 70 las feministas blancas de clase media pedían el
desmantelamiento de la familia nuclear por ser la base de la opresión,
sin embargo las feministas indígenas y afro-americanas argumentaban que
para ellas la libertad consistía en poder formar una familia, puesto que
la larga historia de esclavitud, genocidio y racismo había operado
precisamente rompiendo sus comunidades. Yo no me atrevería a decirle a
ninguna de mis compañeras, feministas o no, cómo debe gestionar su vida.
¿Cómo es que nos permitimos hacerlo tan alegremente con mujeres y
contextos que ni conocemos ni nos hemos preocupado de conocer, ni de
escuchar, ni de entender?
· ¿Son islamófobas?
Te linko la respuesta que publicó Shevchenko a las quejas de las musulmanas, feministas incluidas, sobre su Topless Yihad.
En ella hay un repertorio absolutamente ridículo de estereotipos y
desconocimiento abrumadores: afirma que la máxima aspiración de una
mujer musulmana es ser la favorita de un harén (igual se refiere a musulmanas como Shirin Ebadi, Premio Nobel de la Paz y, claro, musulmana) Habla de los hombres musulmanes como violadores, asesinos y lapidadores (supongo que en eso incluye a tipos como Malcom X, por nombrar a un musulmán).
Pero, además, la actitud es absolutamente patriarcal, arrogante y
etnocéntrica hacia las musulmanas, negándoles su propia capacidad de
decisión (“Escriben en sus carteles que no necesitan liberación pero en
sus ojos está escrito ayúdame”) y referenciándolas continuamente
respecto a sus padres, hermanos y maridos,: “Hermanas (prefiero hablar
con mujeres, incluso sabiendo que detrás de ellas hay hombres barbudos
empuñando cuchillos)”. Podría añadir cincuenta citas de las feministas
post-coloniales, pero valga Mohanty como ejemplo:
“En el contexto del equilibro de poder Primer/Tercer Mundo, los análisis
feministas que ejercen y sostienen la hegemonía de la idea de la
superioridad de Occidente, producen un conjunto correspondiente de
imágenes universales de la mujer con velo, la madre fuerte, la virgen
casta, la esposa obediente, etc. Estas imágenens tienen un esplendor
universal, ahistórico, que pone en marcha un discurso colonialista que
ejerce un poder muy específico, en tanto que define, codifica y mantiene
las relaciones existentes entre el Primer y el Tercer Mundo”