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Amy Goodman

Periodista, investigadora, escritora... Ha demostrado que SÍ es posible la independencia de los medios de comunicación y ha dado voz a lxs excluídxs en los mass media. SIN ELLA NO SE MUEVE EL MUNDO.

Vandana Shiva

Doctora en física, filósofa, activista por la justícia global y la soberanía alimentaria... Ha demostrado que SÍ es posible la producción sostenible y plural de alimentos. SIN ELLA NO SE MUEVE EL MUNDO.

Tawakkul Karman

Periodista, política, activista por los Derechos Humanos... Ha demostrado que SÍ se puede luchar desde el pacifismo por la Revolución política, social y de género en Yemen. SIN ELLA NO SE MUEVE EL MUNDO.

Joumana Haddad

Poeta, traductora... Ha demostrado que SÍ se puede trabajar por la secularización de la sociedad, la libertad sexual y los derechos de las mujeres en Líbano. SIN ELLA NO SE MUEVE EL MUNDO.

Leymah Gbowee

Trabajadora social, responsable del movimiento que pacificó su país en 2003... Ha demostrado que SÍ es posible la Paz en Liberia y que las mujeres son sus constructoras. SIN ELLA NO SE MUEVE EL MUNDO.

Ada Colau

Filósofa de formación y miembra visible de la PAH... Ha demostrado que SÍ es posible hacer frente a la ilegitimidad de las leyes movilizando a la sociedad pacíficamente. SIN ELLA NO SE MUEVE EL MUNDO.

Marama Davidson

Activista por los derechos del pueblo maorí... Ha demostrado que SÍ es posible identificarse con la idea universal de la descolonización del Planeta. SIN ELLA NO SE MUEVE EL MUNDO.

Teresa Forcades

Doctora en salud pública, teóloga... Ha demostrado que SÍ es posible un discurso humanista, feminista y combativo por la justícia social dentro de la Iglesia Católica. SIN ELLA NO SE MUEVE EL MUNDO.

Sheelah McLean, Nina Wilson, Sylvia McAdam y Jessica Gordon

Fundadoras del movimiento Idle No More... Han demostrado que SÍ es posible mobilizar a la sociedad en defensa de los derechos de los pueblos autóctonos en Canadá. SIN ELLAS NO SE MUEVE EL MUNDO.

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4 de octubre de 2016

Mujeres Kurdas en guerra contra el ISIS

Artículo publicado en el periódico PÚBLICO

Asia Ramazan Antar, de 22 años y famosa por ser una de las mujeres que más han luchado contra el ISIS en Siria, ha muerto a manos de militantes del autodenominado Estado Islámico. Fuentes oficiales no han confirmado su muerte, pero según varios medios de comunicación habría muerto el pasado 31 de agosto.


La joven, que se hacía llamar Viyan Antar, su nombre de guerrillera, pertenecía desde el año 2014 a las Unidades Kurdas de Protección a la Mujer, una de las militancias que más daño está haciendo a los terroristas en territorio sirio.

Asia vivió su vida preparándose para la guerra. Completó su entrenamiento militar e inmediatamente fue enviada a la primera línea de combates contra los militares del Estado Islámico. Se convirtió en jefa de equipo y artillera y antes de morir, participó en cinco batallas en los alrededores de Manbij, en la frontera con Turquía.


Saltó a los medios de comunicación tras la publicación de una imagen suya, vestida de guerrillera y con una ametralladora al hombro. Los medios de comunicación comenzaron a llamarla "la Angelina Jolie kurda", por su parecido a la actriz estadounidense. Esta similitud le dio una imagen de icono sexual, que gran cantidad de compañeros combatientes han intentado eliminar.

"En los medios de comunicación nadie habla de los ideales por los que dio su vida, ni qué hizo Viyan por las mujeres en el Kurdistán sirio en los últimos cuatro años", dijo Choman Kanaani, un combatiente kurdo, respecto a la imagen sexista que se dio de Asia. "Toda la filosofía de las Unidades Kurdas de Protección a la Mujer es luchar contra el sexismo y evitar el uso de la mujer como un objeto sexual".


De hecho, la unidad militar de la que formaba parte, consiguió en 2015 presionar la zona del Kurdistán sirio para que se aprobaran leyes que convertían en delito la violencia contra las mujeres, el matrimonio forzado y la poligamia, a pesar de la resistencia de los grupos religiosos conservadores.

Varias fuentes afirman que ataques aéreos sobre la frontera de Turquía por parte del EI son la causa de su muerte, sin embargo, miembros de su familia confirman que puede haber muerto a causa de un coche bomba, según se ha informado a través de la página de Facebook 'We want Freedom for Kurdistan'

13 de noviembre de 2015

Mujeres saharauis: la lucha que continúa


Fotografía de Laura Toledo Daudén.
Artículo de Zahra Ramdán, fundadora y presidenta de la Asociación de Mujeres Saharauis en España, publicado en la revista PUEBLOS
El 31 de octubre de 1975, el ejército marroquí invadió y ocupó por la fuerza de las armas el Sáhara Occidental, obligando a su pueblo a enfrentarse a una gran injusticia que hoy, cuarenta años después, continúa tratando de silenciar a pesar de la flagrante violación de la legalidad internacional. Las mujeres saharauis, incorporadas desde el inicio a la lucha por la libertad y la justicia para su pueblo, siguen activas y convencidas de que son parte indivisible de ese gran movimiento a nivel mundial que lucha por la igualdad de derechos y oportunidades entre hombres y mujeres y por la construcción de un mundo más justo y más democrático.

Los bombardeos a principios de 1976 de la aviación marroquí con fósforo blanco y napalm de los civiles saharauis que huían de sus ciudades y aldeas provocaron el éxodo de la población y que ésta se refugiase en el desierto, en los campamentos.
La ocupación provoca cierta similitud con la primera etapa del pueblo saharaui, nómada, en lo que respecta la ausencia de los varones. En este caso, ellos se encuentran en el conflicto bélico, y su ausencia facilita de nuevo la ocupación de los espacios por las mujeres. La vida en los campamentos está subordinada a la organización y supervisión de las mujeres, que se han hecho cargo en un porcentaje muy elevado del poder local y familiar y son parte importante de profesiones anteriormente reservadas a los hombres.
Muchos observadores y analistas internacionales coinciden en que la participación directa de las mujeres saharauis por lograr sus legítimos derechos a la libertad y a la independencia es uno de los grandes símbolos de la resistencia de este pueblo.
La ONU y Marruecos
Tras dieciséis años de guerra, la Organización de Naciones Unidas (ONU) convenció en 1991 al entonces rey de Marruecos, Hassan II, de que aceptara que el pueblo saharaui ejerciese su derecho legítimo a la autodeterminación mediante un referéndum supervisado por la propia ONU y la Unión Africana. Así, se creó la Misión de Naciones Unidas para el referéndum en el Sáhara Occidental (MINURSO).
La política intransigente del gobierno de Marruecos es el principal obstáculo para la implementación del proceso de descolonización del último vestigio colonial en África. Marruecos obstaculiza de manera continuada los esfuerzos que lleva a cabo el enviado personal del secretario general de la ONU, el diplomático estadounidense Christopher Ross.
Nuevo ciclo para las mujeres
En esta etapa histórica del Sáhara Occidental se abre un ciclo diferente para las mujeres saharauis. Terminado el proceso bélico, se produce el retorno de los hombres a los campamentos de refugiados, lo que provoca que mujeres y hombres tengan que compartir de nuevo los mismos espacios.
Las mujeres saharauis demuestran ser firmes defensoras de la autodeterminación de su pueblo y de la creación de un Estado que no merme sus conquistas sociales.
La experiencia de las organizaciones de mujeres en situaciones de conflictos en otros países confirma que los procesos de desmovilización tienden a producir un retroceso en las posiciones logradas por las mujeres. Las personas que han acudido a los campamentos en los años de la guerra (1975-1991), en calidad de observadoras internacionales o visitantes, y que han regresado posteriormente, coinciden en que las mujeres saharauis no han sido ni son una excepción en este sentido.
Pese a esto, las mujeres saharauis gozan de un status jurídico y político muy avanzado con respecto a otros países con condiciones económicas y sociales similares, así como con respectoa otros países de religión islámica, puesto que participan activamente en las esferas administrativa y política. En este sentido, son un ejemplo vivo de que la cultura donde se desarrolla una religión es tan importante como la religión misma. El Islam se entiende como se concibió esencialmente en su origen, sin discriminaciones entre sexos, no contaminada por otras interpretaciones culturales.
Mujeres organizadas
A principios de 2004 se fundó la Asociación de Mujeres Saharauis en España (AMSE), formada por mujeres procedentes de las ciudades ocupadas, de las zonas liberadas y de los campamentos de refugiados y refugiadas. Durante todo este tiempo, AMSE ha llevado a cabo un importante trabajo de sensibilización acerca de la situación del pueblo saharaui, destacando especialmente el protagonismo de las mujeres como ejemplo de emancipación y empoderamiento dentro del mundo árabe y musulmán.
El VII Congreso de la UNMS se celebró entre el 3 y el 5 de abril de 2015 en la Wilaya de Smara, campamento de personas refugiadas saharauis de Tindouf (Argelia), con la participación de delegaciones extranjeras que llegaron de los continentes. Fotografía: Isabel Uria Serrano de la Asociación de Amigxs de la RASD de Bizkaia.
El VII Congreso de la UNMS se celebró entre el 3 y el 5 de abril de 2015 en la Wilaya de Smara, campamento de personas refugiadas saharauis de Tindouf (Argelia), con la participación de delegaciones extranjeras que llegaron de los cinco continentes. Fotografía: Isabel Uria Serrano de la Asociación de Amigxs de la RASD de Bizkaia.
Se han organizado multitud de charlas, conferencias, coloquios, exposiciones fotográficas y actividades de carácter cultural, y se ha publicado abundante material de difusión y sensibilización. Se ha procurado trabajar de manera coordinada con las redes de solidaridad de cada lugar, así como con grupos internacionales.
Uno de los principales objetivos de AMSE ha sido y sigue siendo hacer frente al bloqueo informativo impuesto sobre la lucha del pueblo saharaui, visibilizando siempre a las mujeres como elementos fundamentales en la transformación de la sociedad. Trabajamos para desenmascarar las maniobras y artimañas del régimen ocupante marroquí, que no ha escatimado esfuerzo alguno para confundir a la opinión pública internacional acerca de su presencia colonial en nuestro país.
Futuro incierto
La pasividad de la comunidad internacional, la ambigüedad, la complicidad de ciertos gobiernos occidentales y su insensibilidad ante la continua vulneración de los derechos humanos animan al gobierno de Marruecos a proseguir en su intransigencia, no aplicando las resoluciones de las Naciones Unidas y poniendo condiciones previas e inaceptables a las diferentes rondas de negociaciones.
Después de más de dos décadas del histórico alto el fuego y ante la imposibilidad de la aplicación del Plan de Paz debido a los grandes impedimentos ejercidos por Marruecos, la paciencia del pueblo saharaui se agota. Lo que está en peligro es la resolución pacífica del conflicto. Nadie quiere que esto suceda, pero tampoco nadie podrá hacerle responsable de lo que sería una tragedia anunciada, tras más de veinticuatro años de espera pacífica y confianza en las negociaciones auspiciadas por Naciones Unidas.

14 de julio de 2014

Marlene Cummins: "La violación de un país y la de una mujer están promovidas por el mismo motor"





Entrevista de Camila Monasterio a la saxofonista y activista por los derechos del pueblo Aborigen australiano Marlene Cummins, publicada en la revista DIAGONAL

“Mi pasado siempre predecirá mi futuro”

Marlene Cummins, activista, saxofonista y cantante enraizada en el blues desde que “en la infancia conectase con la entrega profunda y espiritual de esta música”, hoy se despliega como nunca. Su disco Koori Woman y el documental Black Panther Woman (dirigido por Rachel Perkins) acaban de ver la luz. Incansable luchadora por los derechos de las comunidades aborígenes de Australia, abre un nuevo capítulo al romper un silencio de cuarenta años para narrar los abusos que, como mujer, sufrió dentro del movimiento por la liberación negra. Una violencia que la sumió en un proceso doloroso tras el que decidió no hablar de lo ocurrido por no alimentar la demonización del hombre aborigen. Sin embargo, ha llegado la hora de provocar el cambio, y esto pasa por la verdad. Como mujer, se siente “vulnerable por revelar una historia de violencia, pero fuerte y con coraje por contarlo”.

Marlene, has prendido fuego en tu propia historia rompiendo un largo silencio con un disco y una película. ¿Es el fin de un proceso o el principio de una nueva dimensión?

Ambas cosas. Principio y fin. Mi pasado siempre predecirá mi futuro y mis intenciones. Siempre he sentido una batalla interna por la búsqueda de la verdad sin concesiones. Mi lucha personal a través del arte me permite aceptar y desafiar las dificultades en mi vida. 

Hablar de una misma como tú lo haces no debe ser fácil. ¿Cómo te decidiste?
Cuando tu prioridad en la vida es perseguir la verdad y la justicia, tienes la capacidad de llegar hasta el final. Cuidé de mi madre con esquizofrenia, de mi hijo que era adicto la heroína. Y antes de eso yo misma tuve una adicción al alcohol y al juego que tuve que controlar. Para proveer justicia, hay que empezar por una misma. 

La narración de episodios de violencia puede situar a la persona en el lugar de víctima. ¿Crees que la música y el cine son canales que permiten formas más ricas de autorretratarse?

Sí. Por haber sufrido violencia sexual he sido víctima de un mal social, pero no quiero que me victimicen. Todos tenemos el poder de luchar por la verdad y así nadie puede manipularnos como supuestas víctimas. Nadie volverá a amenazarme, porque si no lucho por mí misma, yo sería mi peor enemiga.

Aparte de tu catarsis personal, ¿quieres enviar algún mensaje o contribuir a la justicia social de alguna forma?

Quiero atacar decididamente la misoginia en cualquiera de sus formas. Ejerzo mi palabra contra la violencia hacia las mujeres y la infancia. La misma actitud que creo que destruye a la madre Tierra. Quiero que los hombres se responsabilicen de su violencia y que ellos provoquen el cambio. Tienen que unirse a gran escala: políticos, personalidades y gente de a pie. Deben limpiar los horrores que perpetran y dar un paso adelante. Quiero que mi historia contribuya a ese movimiento.

¿Qué te llevó a ser miembro de las Panteras Negras?

La experiencia del racismo en mi propio país desde mi más tierna infancia. Todo lo que he experimentado en mi vida ha sido racismo. El partido de las Panteras Negras me ofreció una salida. No quería seguir siendo una víctima. Está en mi ADN el luchar contra la injusticia. Hemos tenido suficiente.

¿Os sentíais conectados con el movimiento en América a pesar de las diferencias entre unas y otras comunidades negras?

Era diferente pero, como indígenas y negros, compartimos una camaradería que los no negros nunca entenderán. Entendemos la cultura con la misma perspectiva. Respetamos a nuestros ancestros y nadie tiene derecho a desligarnos de este modo de vida. También había algunas diferencias. Nosotros nunca llevábamos armas, sólo adoptamos lo que era relevante en nuestra cultura y lucha como Aborígenes.

¿Cómo te sentías entre tus compañeros hombres?

Me inspiraba su visión y educación política. Para entrar a las Pantera Negras había que estudiar comunismo, Karl Marx... para poder hablar de nuestra situación con conocimiento. Nunca había vista nada igual.

Sufriste la violencia sexual de líderes indígenas y negros. ¿Por qué crees que alguien en principio sensible a la injusticia sea capaz de abusar de su poder así?

El sistema blanco y patriarcal oprime globalmente y la misoginia permea por toda la epidermis de la sociedad. Pero creo que los hombres negros son más demonizados por estos actos en comparación con los blancos. Es parte de esa actitud misionera con la que los blancos creen saber qué es mejor para nosotros.

El comienzo de Koori Woman corta la respiración, ¿en qué sentido es esta canción un elemento central en tu disco?

Desde que empecé a cantar blues, Koko Taylor me ha enganchado. Hago esta versión para las mujeres que han sufrido la colonización misógina en mi país. Creo que las mujeres de cualquier lugar y su espíritu son las que más sufren cualquier invasión. La violación de un país y la de una mujer están promovidas por el mismo motor. Igual que la avaricia de los ricos y poderosos está matando la Madre Tierra.

El sonido del didgeridoo conecta perfectamente con la crudeza de tu blues, ¿hay algo ancestral en ambos que los hace compatibles?

El blues nació de una tradición antigua y pensé que el didgeridoo tenía que estar ahí para representar al blues de mi país. De forma natural incorporo elementos de mi cultura. Igual que otros artistas aborígenes, creamos un sonido que nos identifica.

Así como el folk y el country han florecido dentro de la comunidad aborigen, el blues ha sido meno explorado, al menos entre las mujeres.

No es porque no conectemos con el blues, es porque apenas ha llegado a nuestras orillas. En la radio sólo escuchábamos pop hecho por blancos hasta que irrumpió Ray Charles Algunas emisoras “blancas” no lo hacían sonar. En Australia no estuvimos muy expuestos al blues. Yo tuve suerte porque mi padre era un músico versátil que tocaba algo de blues. También hubo artistas aborígenes, como Syvana Doolan, mi cantante de blues favorita. La escuché cantar en 1970. Escribió temas sobre la opresión contra nuestro pueblo. Me inspiró mucho. También Georgia Lee. Me enfada el estereotipo de que somos borrachos y vagos que sólo escuchamos country. Que no sentimos el soul o el rhythm and blues. Eso no es verdad.

¿Un gira internacional a la vista? ¿España tal vez?

Me encantaría ir a cualquier lugar del mundo a presentar mi disco. Probablemente el año que viene iremos a América a tocar delta blues, al origen de muchos de mis artistas favoritos. Sueño con ir a Nueva Orleáns, Chicago, Memphis. Vivimos en el mundo espiritual y como Aborigen quiero presentarles mis respetos y agradecerles. Pero por supuesto, iría encantada a tocar a España. ¡El viejo blues!

150 años de racismo institucional en Australia

Leyes segregadoras (1900-1905)
Las personas Aborígenes no son consideradas ciudadanas según la Constitución de la Commonweatlh. Leyes de inmigración para la Australia blanca: se prohíbe la entrada al país de personas no caucásicas. En 1905 se aprueba el Western Australia Aborigines Act. La custodia de todos los menores de 16 años pasa al jefe protector. Se establecen reservas donde se somete a las comunidades desplazadas. Le siguen leyes similares en otros Estados.
Asimilación (años 40)
La población Aborígen tiene que ser asimilada en la sociedad blanca, quieran o no. Todo rastro de cultura indígena ha de ser eliminado. En 1938, 150 años después de la ocupación europea, la Asociación de Aborígenes Progresista declara el Día del Lamento. En 1939 se produce la marcha de Cummeragunja: primera huelga masiva Aborígen.
Acción (años 60-70)
En los 60 Aparece la política de integración para supuestamente dar más control a la población Aborigen sobre sus vidas .Con las tensiones entre el fin de las políticas de asimilación del gobierno y el principio de la autodeterminación Aborigen, nace el Partido Australiano de Panteras Negras en 1971. En 1972 se produce una movilización por el derecho a la tierra. En 1975 se aprueba el Acta contra la Discriminación Racial.
Reparación (años 90-2000)
Caso Mabo (1992). El Supremo australiano da la razón a Eddie Mabo decidiendo que hubo una ocupación de la población nativa y que Australia nunca fue una tierra vacía. En 2008, el Parlamento se disculpa por las “Generaciones Robadas”.

Te invitamos a leer también EL BLUES DE LA MUJER ABORÍGEN

Fuente fotografía: http://blackfellafilms.com.au/project/blackpantherwoman/

3 de noviembre de 2013

Violeta Narváez y las mujeres guerrilleras en las FARC


La vida de la mujer en la lucha abarca varios matices, no es sólo heroicidad, valor, entrega. Desde la diversidad de sus posiciones en un conflicto que sobrepasa el calificativo de armado, la mujer debe enfrentar situaciones extremas que la hacen crecerse, pero que están lejos de ser el ideal de vida de cualquier ser humano.

Muchos cuestionamientos se hacen, desde afuera de la montaña, hacia políticas de las FARC-EP relacionadas con las combatientes, por ejemplo, con un tema como la maternidad o su negación.

Más allá de un argumento religioso o basado en la moral humana dominante, es necesario entender la situación particular de las mujeres vinculadas a la lucha armada.

Somos un grupo de mujeres que luchamos por la vida con dignidad, con justicia social, con igualdad; por una vida mejor, en la que las mujeres y los hombres puedan desenvolverse plenamente, sin estar obligados a empuñar las armas, a perder a sus seres queridos, a desconocer el futuro de sus hijos e hijas.

La guerrilla no solo son personas armadas, somos un ejército del pueblo, y como tal, estamos llenos de sensibilidades, de amor, de sueños, de aspiraciones personales, que muchas veces debemos dejar de lado, por la necesidad indiscutible de un cambio real en el funcionamiento de la nación en lo político, en lo económico y en lo social.

Las condiciones impuestas por un estado títere y sanguinario nos han obligado a reprimir procesos naturales en la vida de una persona, por ejemplo, el ser madre.

Cualquier persona, hombre o mujer, que asume un compromiso de lucha de estas características, debe asumir también unas condiciones distintas de vida. En el caso de la mujer, afecta sobremanera los roles sociales acostumbrados. Su papel como sustento de la reproducción de la especie se ve relegado por su participación en la construcción de una nueva sociedad.

Además de estas actividades, las guerrilleras deben asumir tareas de Partido: escribir, hacer análisis político, revisar noticias, leer materiales de formación militar, política y de cultura general, estudiarlos, entre otras tareas que varían según la ubicación de cada combatiente en una comisión, un frente o bloque determinado.

Un embarazo pone a la mujer combatiente en la encrucijada de: ¿Ser madre o ser guerrillera?

No es un tema de opresión a la mujer, de discriminación o desconocimiento de sus necesidades como ser humano: Es conciencia de que al encontrarnos en guerra, las condiciones de seguridad son siempre extremas para quienes asumen la lucha revolucionaria.

Es saber que el carácter insurreccional de nuestra lucha condiciona no solo la vida de la guerrillera, sino también, la de la nueva semilla: “Delito de sangre” le llaman, y no es más que la injusta condena, la persecución, la satanización por parte del estado a los hijos e hijas de quien lucha, por el simple hecho de ser posibles “subversivos en formación”.

Esto significa la persecución implacable, la violación a los derechos humanos, el intento de chantaje afectivo a los combatientes de la organización por medio de la amenaza, desaparición o ejecución de sus familiares.

Pero no es todo en blanco y negro, existen algunos casos en los que, por determinación de la organización, no se ha interrumpido el embarazo, estos casos se producen cuando el aborto constituye una amenaza a la vida de la combatiente, o cuando, previa consulta, la guerrillera es autorizada por la dirección para tener el bebé y hay algún familiar que pueda responsabilizarse de su crianza, siendo ya un problema pues implica entregar el hijo o la hija.

Entonces los problemas son otros, de ser hijo o hija de combatientes farianos que tengan cierta vida pública, la presión aumenta, se extiende a toda la familia, la mayoría de las veces deben salir del país, condenados al exilio, lo que no necesariamente significa que estén seguros, o felizmente realizados. Mientras tanto, pasa el tiempo, la familia dividida, cambio de identidad, una historia de vida oculta, la constante pregunta: ¿Seguirá viva?; pregunta que se hace diaria cuando luego de seis, siete meses...un año, no se tienen noticias de la que lucha.

En la montaña, la guerrillera no siempre puede tener noticias de su familia; por la misma dinámica de la guerra debe movilizarse constantemente y es difícil y peligroso, mantener un contacto.

Situaciones de este tipo no solo afectan a las guerrilleras, también implican a los guerrilleros. Las condiciones de la guerra no son las mejores para establecer una relación de pareja, mucho menos para la conformación de una familia.

Los testimonios relacionados con este tema son incontables, algunos más crueles que otros, son parte del día a día de la guerrillerada. Por eso, internamente, no se cuestiona este tipo de reglas, pues se han visto hasta los efectos más tristes.

Si la mujer decide ser madre, y no guerrillera, entonces se limita a no ser partícipe de la nueva sociedad; o debe bajar el perfil de sus actividades. Esto no es posible en todos los casos, pues de ser conocida por el enemigo, su seguridad siempre será relativa o nula.

No es la situación de las mujeres que pertenecen a la policía o al ejército. La guerrilla no es un trabajo del que te despides después de una jornada de 8, 10 o 15 horas: En todo momento estás en función de desarrollar un proceso, cuando no es para crear, es para sobrevivir. Las mujeres que están del otro lado del conflicto, del lado del Estado quiero decir, son parte de nuestra clase, pero defienden los intereses de la clase que oprime a todos y todas; eso las hace parecer mejores ante la sociedad, y el poder les da la posibilidad de cumplir la doble función de productoras de represión y reproductoras de reprimidos.

Hemos asumido plenamente nuestro compromiso con el pueblo colombiano. Unas decidieron simplemente no ser madres, otras nos pensamos como madres más allá de lo carnal, para acoger a una nación que merece ofrecer dignidad para sus hijos. Todas luchamos por una vida en la que las mujeres no tengan que abortar porque el estado las haya llevado a hacer de la guerra una forma de lucha por la vida, obligándolas a empuñar las armas: Si para construir este proyecto las mujeres actuales debemos negarnos el hermoso placer de la maternidad, creo, personalmente, que habrá valido la pena el sacrificio.

Artículo publicado en La Haine

5 de septiembre de 2013

Las Guerrilleras del PKK


“La sociedad kurda no está desarrollada, hay muchas tradiciones arcaicas, la estructura feudal es dominante y no permite a las mujeres liberarse. En estas tradiciones, la mujer de la casa es el orgullo de la familia, pero ese orgullo pasa entre sus piernas. El hombre, que también es víctima del sistema colonial, en lugar de tomar una posición de rebeldía contra el sistema, mata a su mujer para descargar su rabia”, resume, sin medias tintas, la comandante Rengin.

El artículo publicado en Tercera Información titulado “Liberarnos como mujeres para liberar a la sociedad” aborda la lucha armada emprendida por algunas mujeres en la guerrilla del Partido de los Trabajadores del Kurdistan, para combatir por la independencia de su pueblo y por la liberación de las mujeres kurdas sometidas por un patriarcado que marca violenta y profundamente su cultura.

En la publicación La Fogata se afirma que de los 15 atentados suicidas llevados a cabo por esta organización, 11 de ellos fueron protagonizados por mujeres. Las bajas en este tipo de acciones individuales y las causadas en los combates, parece ser el motivo por el cual son aceptadas por sus compañeros masculinos como camaradas en la contienda, tras fuertes resistencias. De acuerdo con el testimonio de una de sus miembras, «Las mujeres mueren todos los días, así que, cómo no va a calar nuestro mensaje».

Desde nuestra posición privilegiada de mujeres que disfrutan de una  libertad y autonomía que muchas ciudadanas kurdas sólo se aventuran hoy a soñar, nos atrevemos a cuestionar -desde el respeto que nos merecen estas guerrilleras y su lucha, en la que diariamente arriesgan sus propias vidas- el planteamiento de la liberación femenina en términos bélicos, validando de esta manera que no hay -en ésta como en tantas otras cuestiones- otra alternativa ni otro punto de vista que esa visión masculina que tiende a resolver los conflictos mediante la violencia.


En todo caso, este movimiento posee unas características que lo hacen realmente singular, puede que único en el mundo. Por ello, te invitamos a aproximarte a este breve retrato de estas guerrilleras feministas.

La administradora del blog 

“Liberarnos como mujeres para liberar a la sociedad”

Ni víctimas ni en la segunda línea, sino guerrilleras y en permanente liberación. Así son las mujeres que integran la guerrilla del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK). Esto se puede comprobar luego de recorrer varios campamentos que la insurgencia tiene en las montañas de Kandil, al norte de Irak. Una de las primeras sorpresas es observar que la cantidad de comandantes mujeres casi supera en número a los comandantes hombres. No es algo caprichoso. En el PKK, y en las organizaciones que dependen del partido, todos los puestos de dirección son compartidos a través de co-presidencias.


Distribuir las responsabilidades y trabajos en los campamentos no parece algo impuesto o rígido, simplemente en la cocina o a la hora de lavar platos y vasos, hombres y mujeres se reúnen y lo hacen. Algo que no difiere cuando llega el momento de trasladarse al frente de batalla y combatir, como ahora sucede en el norte de Siria, región asediada por mercenarios y miembros del Frente Al Nusra, filial local de Al Qaeda.


Rengin Botan, con apenas 37 años, es parte del Consejo de la Comandancia General de la Unión de Autodefensas del Pueblo (UAP), organización que agrupa a los guerrilleros y guerrilleras. Antes de conocer a Rengin, la comandante Beritán nos comenta que esa mujer flaca, que sonríe siempre y que transmite una fragilidad cubierta de ternura, es una de las comandantes más respetadas de la insurgencia. Lo mismo dice Mehmet Alí Dogan, antropólogo que me acompaña. “Cuando ella da una orden, hombres y mujeres obedecen al instante. Ella siempre está en la línea del frente, nunca en la retaguardia”, remarca.

En las conversaciones, guerrilleras y guerrilleros coinciden en que las mujeres en Medio Oriente sufren todavía más la represión patriarcal impuesta por el sistema, a lo que hay que sumarle la influencia del Islam más reaccionario que se complementa al capitalismo. Por eso, dentro de la insurgencia las clasificaciones como esposa, madre o hermana no son utilizadas. Prefieren el simple “camarada”. De esa manera buscan barrer con las condiciones impuestas por la “modernidad capitalista”, según define la guerrilla.


Harun, comandante del PKK, lo sintetiza de esta forma: “En Medio Oriente hay un proverbio que dice que la mujer tiene su nombre pero no existe. En las sociedades originarias, de donde venimos nosotros, no había Estado-Nación y la mujer participaba naturalmente de la sociedad. La mujer que participa en nuestra lucha insurgente prueba que existe y como ser humano, sin hablar de igualdad, es un actor activo como todos”.


Contra el sexismo


En el libro “Confederalismo democrático”, el máximo dirigente del PKK, Abdullah Ocalan, apunta que uno de los pilares del Estado-Nación es el “sexismo”. En este texto analiza que las mujeres son explotadas y utilizadas como reserva de mano de obra barata. A su vez, tanto Ocalan como los guerrilleros y guerrilleras consultadas, destacan que la liberación de la mujer no puede llegar una vez conquistada la revolución. En el PKK saben que esa liberación se logrará en el fragor de la lucha cotidiana, con fusiles en las manos, formación ideológica y con la convicción de una sociedad más justa.


“Cada mujer tiene sus razones para participar en la lucha, pero cuando nos reunimos nos transformamos en una sola mujer –desliza la comandante Rengin-. La liberación de una sociedad la podemos ver según el nivel de liberación de la mujer. Esta filosofía es nuestro principio: tenemos que liberarnos como mujeres para liberar a la sociedad”.


Camino a la liberación


“Cada participación de las mujeres en la guerrilla es una expresión que demuestra que existimos y que buscamos liberarnos. Una mujer guerrillera está en la montaña porque se siente totalmente libre y porque vive una ruptura con su historia”, asegura Rengin Botan.


En las dos últimas décadas, dentro del PKK la cuestión de la mujer tomó un impulso que sigue en desarrollo. Muchos de los combatientes señalan que la postura de Ocalan de respaldo hacia la participación femenina fue desequilibrante para comenzar a extirpar el machismo de las filas revolucionarias.


Crítica al machismo


El comandante Harun explica que siempre “hacemos una crítica radical al machismo. Donde el hombre esté, sea una empresa o una familia, tiene poder y dominación total. La lucha del PKK es para transformar al hombre machista en un hombre normal. La mujer no puede tener un sitio en la sociedad sin la transformación del hombre machista”.


Cuando fue creada la insurgencia, recuerda la comandante Rengin, “la actitud de los compañeros hombres era que la mujer sólo podía luchar en las zonas democráticas y legales, o hacer la comida, pero no podía entrar a la guerrilla. A pesar de este obstáculo, ingresamos en la guerrilla y participamos en los frentes de combates. En ese momento no era fácil, teníamos que demostrar que podíamos resistir físicamente, comandar un grupo y hacer acciones. Cuando vieron que las mujeres podíamos hacer todo, empezaron a aceptarlo. Tenemos muchas comandantes heroínas, que se sacrificaron por una mayoría de compañeros hombres. Ahora el PKK acepta, gracias a nuestra práctica, que una mujer en las áreas de guerra comete menos errores que un hombre. El hombre, porque viene de una historia machista a veces se siente más fuerte y seguro, pero la mujer es más atenta y analiza punto por punto”.


Los espacios de la mujer


En el PKK las estructuras organizativas tienen espacios particulares para las mujeres. De las 15 academias de formación, 4 son exclusivas para mujeres, donde discuten y analizan sus problemáticas. También existen campamentos y unidades guerrilleras conformadas por mujeres.


En 1993 se formó el primer ejército guerrillero de mujeres, que tuvo el apoyo total de Ocalan. “Creamos esta formación porque queríamos salir completamente de la dirección del hombre –explica Rengin Botan-. La mujer tiene argumentos y razones particulares que el hombre no puede dar respuestas. El nacimiento de esta unidad permitía una vida social más equilibrada y ejemplar, y para nosotras fue una revolución”.


“Somos una organización donde las mujeres tienen sus propias estructuras –señala Harun-. Esto permite a la mujer existir y participar. Cuando nosotros creamos el partido quizá no había esas definiciones ideológicas, pero la manera de luchar nos permitió llegar a estas resoluciones. Muchas mujeres que son líderes han marcado al partido. En la guerrilla hay formación política y militar, y grupos guerrilleros para hombres y mujeres. Cuando los occidentales escuchan esto piensan que es algo arcaico, pero no es en el sentido tradicional, sino porque las mujeres y los hombres necesitan hablar de sus particularidades y tener sus espacios. Hombres y mujeres estamos juntos en cada espacio de lucha. Tenemos un partido de mujeres, columnas de mujeres, y otras formas de organizaciones. Las mujeres se organizan a nivel regional, nacional y confederal. En las últimas elecciones de la Unión de Comunidades de Kurdistán (UCK), las mujeres obtuvieron 63 por ciento de los votos”.


“En general estamos juntos y cuando una región necesita una unidad decidimos cuántos hombres y mujeres van. También hay brigadas de mujeres que están combatiendo en Turquía. Se decide según las necesidades y la región. En cada comisión estamos juntos, pero en las unidades guerrilleras podemos estar separados, hay campamentos de mujeres y hombres, pero cuando vamos al frente nos mezclamos”, finaliza Rengin Botan.

Artículo publicado en Tercera Información

3 de marzo de 2013

Cuando el espejo de Venus reflejó a la sufragista

Hace 99 años, la activista Mary Richardson entró en la National Gallery de Londres cuchillo en mano, y rasgó el famoso lienzo de Velázquez. El suceso dio la vuelta al mundo, pero estereotipado como una protesta aislada de una feminista loca. Se obviaron las causas y detonantes de la radicalización de la lucha por el voto femenino, y se silenciaron muchas de las transgresiones individuales y colectivas que protagonizaron las activistas


El cuadro de Velázquez, rasgado por Richardson
Miércoles, 11 de Marzo de 1914. The Times publica información bajo el siguiente titular: “Atropello a la National Gallery. La Venus del Espejo. Sufragista presa en el Tribunal”. Tras éste, y bajo un encabezado que expone: “Magnitud de los daños”, el artículo hace una extensa reproducción de los hechos en la que la imagen del cuadro de Velázquez recibe el tratamiento de una mujer de carne y hueso con expresiones como “fue mutilada” (by la sufragista) y descripciones propias de un intento de asesinato: “El golpe más grave fue una herida cruel en el cuello”.

La protagonista del suceso -y responsable de generar un antes y un después en las políticas de seguridad de los museos británicos-, fue la periodista, sufragista y afiliada a la Women´s Social and Political Union (WSPU), Mary Raleigh Richardson (1889-1961) quien había encabezado ya varias protestas impactantes. Hay que enmarcar los hechos dentro de la decisión del grupo de las suffragettes (como se las llamaba de forma despectiva y como se llamaban ellas de forma reivindicativa) de radicalizar la militancia y, por ende, las acciones de protesta ante la falta de efectividad que habían demostrado tener las políticas normativas en la búsqueda de legalizar el voto femenino.

Así, el 10 de marzo de 1914, Richardson (a quien rebautizaron en la época como Slasher Mary, María la Acuchilladora) entró en la National Gallery y, cuchillo en mano, rasgó decidida el lienzo de Velázquez: siete cortes limpios que no impidieron que el cuadro se recuperara a posteriori.

Fue condenada al máximo de pena contemplado por la “destrucción de una obra de arte”: seis meses de prisión. La acción fue recogida desde la opinión pública como un rechazo y aversión de una feminista radical que tachaba de intolerables los desnudos femeninos: los dirigentes pretendían transmitir la idea de que la protesta no era más que un hecho aislado de una loca eventual. Sin embargo, los motivos profundos del hecho se sustentaban en unas razones claras que desembocaron en acciones nada aisladas.

Emmeline Pankhurst, "la más notable agitadora social y política"
En una declaración realizada por Richardson a la WSPU, ésta afirmó: “He tratado de destruir la imagen de la mujer más bella en la historia mitológica como protesta contra el Gobierno de la destrucción de la señora Pankhurst, que es el personaje más bello de la historia moderna. La justicia también es un elemento de belleza al igual que el color y el contorno sobre el lienzo. Mrs. Pankhurst busca obtener justicia para la mujer y, por esto, están siendo lentamente asesinada por un gobierno de políticos Iscariote. Si hay clamor en contra de mi escritura, que cada uno recuerde que tal protesta es una hipocresía si éstos siguen permitiendo la destrucción de la señora Pankhurst y otras mujeres hermosas de la vida […]”.
Su compañera de batalla, Emmeline Pankhurst, había sido detenida el día anterior a la acción de protesta.

Emmeline Pankhurst (1858-1928). “La más notable agitadora política y social de la primera parte del siglo XX”. “El personaje más bello de la historia moderna”.
De la primera forma la definió The New York Herald Tribune tras su muerte y, de la segunda, su compañera Mary Richardson. La biografía de Emmeline Pankhurst es imposible de rescatar en poco espacio y está llena de auto-biografías, contra-biografías y sucesos que, por muy extraños que nos parezcan, hacen que acercarse a su figura y entender sus razones sea una tarea apasionante.

Pankhurst fue, sin duda, una de las lideresas más difíciles de callar en el camino a la campaña hacia el derecho al voto electoral de las mujeres: el hueso más duro de roer para los asentados políticos británicos. Si por algo se la puede caracterizar es por no haber vacilado ni un segundo ante las estrategias que consideraba oportunas en cada momento (aunque supusiera no llegar a consenso a veces). Tan persistente era que incluso cambió su fecha de nacimiento para que coincidiera con el Asalto de las mujeres a la Bastilla. Su empeñó fue tal que la mayoría de biografías acabaron optando por la fecha que ella eligió y con la que se sentía identificada, en vez de citar la que constaba en su partida de nacimiento.

Fundadora de la WSPU, organización que se dedicaba según ella misma “a los hechos, no a las palabras”, la sufragista provenía de una extensa familia militante a la que, luego se unirían sus hijas, quienes fueron a su vez importantes lideresas de la causa sufragista.

Con tan solo ocho años, esta devoradora de libros ya sabía lo que era trabajar desde el movimiento sufragista. Sin embargo, su trayectoria política no se reduce a esta causa y su “currículum” señala constantes cambios de opinión seguidos de cambios de partidos; algunos incluso rechazaron su presencia (por razón de sexo) en la toma de decisiones. Esto implicó también que el movimiento de la Unión fuera exclusivo de mujeres.

Si algo consiguió la WSPU fue llevar la voz feminista al centro de la noticia. Tanto, que sus acciones han trascendido a la Historia casi como una definición estereotípica del movimiento feminista en general: “feministas radicales”. Las suffragettes pasaron de ser “las agredidas” a “las agresoras” y se mostraban “cómodas” ante la idea de ir a prisión si aquello implicaba visibilización. Así, tras se preguntada por un periodista acerca de si estaría dispuesta a ser encarcelada, ni corta ni perezosa Pankhurst contestó: “Oh, sí, absolutamente. No sería tan terrible, ya sabes, y sería una experiencia valiosa”.

El punto de inflexión en la acciones tomadas por la organización llegó el 21 de junio de 1908, cuando 500.000 activistas se reunieron en Hyde Park para exigir el voto para las mujeres. Los líderes parlamentarios respondieron una vez más con indiferencia y la WSPU, decide ir un paso más allá en la protesta. Acciones espectaculares como el Viernes negro, el asalto al Ministerio del Interior y los incendios provocados en mansiones y campos de golf masculinos, se convirtieron en el sello constante de las suffragettes para conseguir sus derechos. Una de las acciones más conocidas de la Unión fue cuando Emily Davison saltó delante del caballo del rey en el Derby Epsom en 1913, falleciendo poco después.

No es hasta 1918 que se concedió el derecho a votar a las mujeres en Gran Bretaña. Eso sí, únicamente para mayores de 30 años y con algunas restricciones.

Actualmente, espacios tan contemporáneas y virales como la Wikipedia (esa “fuente de sabiduría”) sitúan la acción realizada contra la Venus dentro de un epígrafe genérico y rotundo: “Vandalismo”. Parece que lo de negar derechos, todavía, está muy lejos de colocarse debajo de definiciones como ésa.

Artículo escrito por Mar Gallego el 28/02/2013 en PÍKARA MAGAZINE

16 de febrero de 2013

Realidades y resistencias de las mujeres en el mundo


Ane Garay y Ainara Arrieta
Diversas, indignadas, rebeldes, luchadoras incansables, las mujeres son sujetos estratégicos en la transformación política y social. Desde distintos espacios organizativos construyen para la sociedad en su conjunto alternativas viables y necesarias al actual modelo de desarrollo, en el que la lógica de mercado se impone sobre los derechos de las personas y los pueblos. Hoy, las luchas y reivindicaciones de los feminismos son más pertinentes y estratégicas si cabe. Nos brindan una mirada plural e integral, nos permiten tomar conciencia crítica de la desigualdad y ofrecen propuestas concretas a los retos que impone esta crisis de civilización.
A través del relato diverso de las luchas de las mujeres en el mundo que recoge este número especial de Pueblos, retomamos la necesidad de colocar la acción política en el centro del activismo feminista; siendo que en el actual contexto de Crisis (con mayúscula) urge construir colectivamente modelos alternativos de desarrollo basados en una nueva ética colectiva que confronte la desigualdad entre mujeres y hombres.

No son pocos los desafíos que enfrenta la incidencia feminista en la construcción de las agendas internacionales de desarrollo. A pesar de los logros alcanzados, principalmente en el ámbito del reconocimiento normativo, la materialización de los acuerdos y compromisos en defensa de los derechos de las mujeres ha sido desigual y limitada.

En la actual situación de reducción de financiamiento para políticas sociales, los retrocesos en materia de igualdad resultan a todas luces desproporcionados. En este sentido, el peligro de la instrumentalización de la lucha por los derechos de las mujeres, el despojo de contenidos y la despolitización de conceptos fundamentales como el “género” ha sido ampliamente señalado por numerosas activistas, que advierten de las dificultades para incidir sobre estructuras desiguales e injustas.

La reivindicación por los derechos sexuales y reproductivos continúa hoy siendo una demanda articuladora de las luchas de las mujeres en el mundo. Las feministas indígenas comunitarias han redimensionado su comprensión, planteando la relación intrínseca entre el cuerpo, el territorio y la autonomía de las mujeres. A pesar de que los Estados están obligados a garantizar, entre otros, el acceso al aborto legal y seguro, a una educación sexual integral y a una atención sanitaria sin discriminación, el control sobre los cuerpos de las mujeres por parte de los poderes (Iglesia, mercados, gobiernos, etc.) continúa acrecentándose y limitando los derechos sexuales, la autonomía y la salud reproductiva de las mujeres.

No olvidamos que la violencia sexual contra las mujeres es utilizada como estrategia para aniquilarlas como sujetos políticos y destruir a las comunidades. Combatir todas las violencias machistas y quebrar la impunidad que las ampara precisa de la acción cotidiana de toda la sociedad, pero también de la determinación de las instancias políticas y judiciales.

Otro de los ejes históricos de las luchas feministas es el trabajo. Su reconceptualización nos permite visibilizar y caminar hacia el reconocimiento del trabajo no asalariado, de reproducción social. Y al mismo tiempo, seguimos apoyando las demandas de millones de trabajadoras y mujeres campesinas privadas de sus derechos laborales. Queremos destacar las de las empleadas domésticas, uno de los sectores más olvidados y significativos. No cesamos en la identificación y denuncia de demasiadas formas de opresión. Algunas, descarnadas, como las que violentan a las mujeres lesbianas y transexuales; otras, más sutiles pero también profundas, como las que esconde el amor romántico.

Las experiencias que aquí se presentan son la constatación de que las mujeres forman parte fundamental de las luchas por la transformación social. Sin embargo, sus demandas no siempre son compartidas ni acompañadas por los movimientos, organizaciones e instituciones en los que ellas participan. Las resistencias a adoptar como propias las banderas en defensa de los derechos de las mujeres son fruto de la persistencia del sistema patriarcal excluyente e injusto sobre el que debemos incidir y transformar.

Ane Garay es investigadora del Observatorio de Multinacionales en América Latina (OMAL) – Paz con Dignidad. Ainara Arrieta es maestra en Desarrollo Rural.