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Amy Goodman

Periodista, investigadora, escritora... Ha demostrado que SÍ es posible la independencia de los medios de comunicación y ha dado voz a lxs excluídxs en los mass media. SIN ELLA NO SE MUEVE EL MUNDO.

Vandana Shiva

Doctora en física, filósofa, activista por la justícia global y la soberanía alimentaria... Ha demostrado que SÍ es posible la producción sostenible y plural de alimentos. SIN ELLA NO SE MUEVE EL MUNDO.

Tawakkul Karman

Periodista, política, activista por los Derechos Humanos... Ha demostrado que SÍ se puede luchar desde el pacifismo por la Revolución política, social y de género en Yemen. SIN ELLA NO SE MUEVE EL MUNDO.

Joumana Haddad

Poeta, traductora... Ha demostrado que SÍ se puede trabajar por la secularización de la sociedad, la libertad sexual y los derechos de las mujeres en Líbano. SIN ELLA NO SE MUEVE EL MUNDO.

Leymah Gbowee

Trabajadora social, responsable del movimiento que pacificó su país en 2003... Ha demostrado que SÍ es posible la Paz en Liberia y que las mujeres son sus constructoras. SIN ELLA NO SE MUEVE EL MUNDO.

Ada Colau

Filósofa de formación y miembra visible de la PAH... Ha demostrado que SÍ es posible hacer frente a la ilegitimidad de las leyes movilizando a la sociedad pacíficamente. SIN ELLA NO SE MUEVE EL MUNDO.

Marama Davidson

Activista por los derechos del pueblo maorí... Ha demostrado que SÍ es posible identificarse con la idea universal de la descolonización del Planeta. SIN ELLA NO SE MUEVE EL MUNDO.

Teresa Forcades

Doctora en salud pública, teóloga... Ha demostrado que SÍ es posible un discurso humanista, feminista y combativo por la justícia social dentro de la Iglesia Católica. SIN ELLA NO SE MUEVE EL MUNDO.

Sheelah McLean, Nina Wilson, Sylvia McAdam y Jessica Gordon

Fundadoras del movimiento Idle No More... Han demostrado que SÍ es posible mobilizar a la sociedad en defensa de los derechos de los pueblos autóctonos en Canadá. SIN ELLAS NO SE MUEVE EL MUNDO.

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16 de noviembre de 2016

No es tan así: estereotipos de género

Sol Minoldo, doctora en Ciencias Sociales e investigadora especializada en políticas públicas, nos habla en parqueFm (red de posdcats argentina) sobre los estereotipos de género  y la construcción social de lo femenino y lo masculino, así como de sus repercusiones  en todos los ámbitos de la vida: político, social y económico.





31 de enero de 2016

We should all be feminists: Chimamanda Ngozi Adichie


Chimamanda Ngozi Adichie es una novelista nigeriana descendiente de la étnia igbo, natural del sudeste de Nigeria, una zona denominada Igboland, de cultura y lengua igbo,  y que incluye la zona situada en las dos riberas del bajo río Níger, en el delta, además de otras tierras al este del mismo. 

Chimamanda pasó su infancia en la ciudad de Nsukka, sede de la Universitat de Nigèria, donde trabajaban sus padres. A los 19 años se traslada a Estados Unidos donde estudia Comunicación y Ciencias Políticas. En 2003, publica su primera novela. 


Okoloma era uno de mis mejores amigos de infancia. Vivía en mi calle y me cuidaba como si fuera mi hermano mayor: si a mí me gustaba un chico, yo le pedía opinión a Okoloma. Okoloma era gracioso e inteligente y llevaba botas de vaquero con las punteras picudas. En diciembre de 2005, Okoloma murió en un accidente de aviación en el sur de Nigeria. Todavía me cuesta expresar cómo me sentí. Okoloma era una persona con la que yo podía discutir, reírme y hablar de verdad. También fue la primera persona que me llamó «feminista».
Yo tenía unos catorce años. Estábamos en su casa, discutiendo, los dos atiborrados del conocimiento a medio digerir de los libros que habíamos leído. No me acuerdo de qué estábamos debatiendo en concreto. Pero me acuerdo de que, en medio de toda mi diatriba, Okoloma me miró y me dijo:
—¿Sabes que eres una feminista?
No era un cumplido. Me di cuenta por el tono en que lo dijo, el mismo tono con que alguien te podía decir: «Tú apoyas el terrorismo».
Yo no sabía qué quería decir exactamente aquello de «feminista». Pero no quería que Okoloma se diera cuenta de que no lo sabía. Así que lo pasé por alto y seguí discutiendo. Lo primero que pensaba hacer nada más llegar a casa era buscar la palabra en el diccionario.
Ahora demos un salto de varios años.
En 2003 escribí una novela titulada La flor púrpura, sobre un hombre que, entre otras cosas, pega a su mujer, y cuya historia no termina demasiado bien. Mientras estaba promocionando la novela en Nigeria, un periodista, un hombre amable y bienintencionado, me dijo que quería darme un consejo. (Los nigerianos, como quizá sepan, siempre están dispuestos a dar consejos no solicitados.)
Me comentó entonces que la gente decía que mi novela era feminista, y que el consejo que me daba —y me lo dijo negando tristemente con la cabeza— era que no me presentara nunca como feminista, porque las feministas son mujeres infelices porque no pueden encontrar marido.
Así que decidí presentarme como «feminista feliz».
Por aquella época una académica, una mujer nigeriana, me dijo que el feminismo no era nuestra cultura, que el feminismo era antiafricano, y que yo solo me consideraba feminista porque estaba influida por los libros occidentales. (Lo cual me pareció divertido porque gran parte de mis lecturas de juventud eran decididamente antifeministas: antes de los dieciséis años debí de leer todas las novelas románticas de Mills & Boon que se habían publicado...

Fragmento del libro "We should all be feminists", que incluyes las manifestaciones expresadas en este vídeo.



4 de octubre de 2015

Papusza, la primera poeta gitana

Texto publicado en el periódico El País. Un dato que no incluye esta breve reseña sobre la película, es que está rodada en romaní, para lo cual, los actores y actrices tuvieron que estudiar esta lengua propia del pueblo gitano durante un año.

Bronislawa Wajs, también llamada Papusza (1910-1987), fue la primera poetisa gitana polaca que vio publicados sus escritos, lo que le valió el reconocimiento literario, aunque también el repudio de la mayoría de su propio pueblo, entonces con demasiados prejuicios con la cultura (de cría había aprendido a leer a escondidas), más allá de la música, sobre todo si en sus escritos se reflexionaba sobre la naturaleza de la etnia, sus arraigadas costumbres y su carácter. Acusada de revelar los secretos de su pueblo, la mujer protagonizó una historia de rebelión y sacrificio que el matrimonio formado por Joanna Kos-Krauze y Krzysztof Krauze (fallecido el año pasado de un cáncer) filmó en 2013 casi como un espectáculo visual, tan pictórico como cinematográfico.

Desde el primer al impresionante último plano, el trabajo de los directores, con encuadres y composiciones cercanas al romanticismo pictórico alemán, y de Krzysztof Ptak como director de fotografía es deslumbrante; una belleza que, por cercanía en el tiempo y en el espacio, sería fácil comparar con la de Lukasz Zal y Ryszard Lenczenwski para Ida,candidata al Oscar, pero que por su tonalidad de alto contraste quizá esté más cerca de la de Fred Kelemen para El caballo de Turín (Béla Tarr, 2011). La imagen, en realidad, es más de media película, porque en lo narrativo la pareja de directores cuenta su relato a través de secuencias muy cortas que intercalan momentos en desorden cronológico entre 1910 y la década de los 70, apenas pinceladas alejadas de la narrativa convencional que no acaban de atrapar la emoción de fondo de la existencia de Papusza. De hecho, las escenas más expositivas sobre la formación del mito de la poeta son las más rancias, lo que lleva a que sean sus secuencias sin texto, exteriores, con sus cielos nublados al acecho de las almas, las absolutamente perdurables de una película desigual con un portentoso trabajo de luz y textura.

Fotografía: http://wyborcza.pl/1,75475,14461929,Z_taboru_bylam__teraz_znikad_jestem___ksiazka_o_Papuszy.html?ssoSessionId=37a5833f36512c22326a343712823c9aec66256d506e9273c3b17aa267aa075b

4 de junio de 2015

Joumana Haddad talks erotica, atheism, and feminism in the Middle East

Joumana Haddad, escritora, poeta, traductora, feminista, ...dirige la única revista erótica del mundo escrita en lengua árabe, JASAD (cuerpo en árabe). En la entrevista concedida recientemente a la revista Bitch Magazine, desmonta los estereotipos occidentales sobre las mujeres árabes, cosa que lleva a cabo habitualmente en sus trabajos como parte de su activismo por los derechos de las mujeres y la secularización de la sociedad libanesa. Es ella misma, con su modo de vida, ejemplo de la errónea visión, interesadamente distorsionada, que pervive insistentemente en Occidente sobre las mujeres árabes en general. 
La administradora del blog 

Joumana Haddad is an opinionated atheist and the publisher of the only erotica magazine in Arabic. She's also a poet, writer, activist, journalist, and speaks seven languages. How’s that for knocking down Western stereotypes of the passive Arab woman? 
Haddad’s 2010 book I Killed Scheherazade: Confessions of an Angry Arab Woman broke down the idea that Arab woman are voiceless and compromising. Scheherazade, the storytelling harem beauty—who negotiated for her basic human rights for 1,001 nights—is now dead.  Next Haddad tackled Clark Kent with some literary kryptonite with a 2012 book entitled Superman is an Arab: On God, Marriage, Macho Men, and Other Disastrous Inventions. Clearly, Haddad isn’t afraid to court controversy—it helps to get her message out to the world. Last year, she was named one of The World’s 100 Most Powerful Arab Women. 
But all the attention can cause problems, too. Haddad, who is Lebanese and lives in Beirut, told the Guardian, “I grew up in a country that hates me.” Earlier this year, Haddad was denied an entry visa to Bahrain, where she had had been invited to host a banquet of poetry and music as part of a spring festival organized by the Bahrain Authority for Culture and Antiquities. The grounds for the denial: her open atheism. But Haddad sticks to her ideals. She was raised a Catholic but believes all three Abrahamic religions are misogynistic and do not recognize woman as complete. She hates the part in Genesis where Eve is formed from Adam’s rib. To celebrate International Woman’s Day this year, she tweeted “You are not a rib. YOU ARE NOT A RIB.”
In a region in which fine art nudes are rarely shown in public, even at established cultural institutions, Haddad started erotica magazine Jasad in 2008. Its representation of bodies and sexuality through art, literature, and culture remains heavily contentious. Haddad was quick to point out in our interview that there are billboards in Lebanon featurirng scantily clad women pushing home appliances, and that feminist erotica is far more respectful of women. Haddad stopped publishing the print magazine in 2011, but hopes to bring it back in December of this year. 
DANNA LORCH: Contemporary Arabic uses metaphors for the body and sexuality rather than describing physical acts openly. Has that always been the case?  
JOUMANA HADDAD: The words for talking candidly about the body do exist, but the Arabic language has been violated by taboos, fears and prohibitions that have deprived it of part of its inherent erotic potential. If you go back to early literature like The Perfumed Garden or even the uncensored version of One Thousand and One Nights, you’ll find erotica. One reason I wanted to publish Jasad in Arabic rather than French or English was because Arabic is quite capable of conveying all those words, scenes, and ideas in a very beautiful and direct way with no need for metaphors. 
You once said that you had to work your way up to writing erotica in Arabic by beginning first in French. 
The violence that has been imposed on the language has also been imposed on the minds of Arab people. You grow up in a society where you are scared of words, scared of thoughts, scared of acts. So you take refuge in another language in order to be able to say what you don’t dare speak in your own. When I stopped writing erotica in French and began to write in Arabic, it was a declaration of war but also of love. I wanted to claim my language back and show my respect for it at the same time. Writing in French had been an act of cowardice.
Is it possible to write erotically about the body without objectifying it? 
Once you get past the sexist notion that the female body is an object, it is possible.  
You may be surprised to learn that I don’t support the FEMEN Movement even though I publish an erotica magazine. In the Arab world, when you demand, “Listen to me! In order for you to hear me I am showing you my bare breasts,” you are really going to the other extreme of sexism. It is still a patriarchal way of treating your body. This form of protest would be productive only in societies where women’s breasts are no longer charged with erotic significance.
In Superman you write a lot about things that men are doing wrong in the Arab world. What are some practical things that women can do to change the status quo?
It all starts with the mother who raises Superman by telling his sister to serve him, by treating him like a god. Secondly, women need to be financially independent. This is a major issue. You see many women calling for their rights and yet they wouldn’t lift their fingers to be responsible. It’s not about having three maids at home and the latest car. The third thing is for a woman to believe in herself. Stop being Scheherazade and compromising your basic rights. Don’t feel like bribing the man is the only way to get what you want. Have the guts to say no. The hell with being thought of as a good woman! Let other people insult you and point fingers. But believe me, if they do that they will also fear you. Transparency scares the assholes.
In Scheherazade you write, “Being an Arab today means being a hypocrite.” One of the critical aspects of your books is how you unmask what you see as your own society’s duplicity. For example, you mention that Nabokov’s Lolita is banned in much of the region, yet child marriage is practically encouraged according to much of the Islamic legal framework.
People inherit a huge suitcase when they are born. They carry it around without ever thinking about whether the contents fit them. Few people have the courage to unpack the suitcase. This is why there is so much hypocrisy—people don’t want to deal with their truth without defacing the fake status quo.
Correct me if I’m wrong, but there is not a single country in the Arab League in which it is legal to be openly homosexual or transgender, right?
You are completely right. In Beirut, I’m on the Board of Advisors of a [civil rights and anti-censorship] NGO called March, and we were planning next year’s events. I wanted to do something to legalize civil marriage as it’s still not recognized in Lebanon. I suggested, “Next year let’s do an event for gay marriage,” and my colleagues all laughed their asses off because it’s impossible. I could imagine my two sons as old men and gay marriage would still not being legalized here.
In Superman, you call attention to Samira Ibrahim, an Egyptian activist who after being arrested for participating in a 2011 protest in Tahrir Square, was the first woman to speak out publicly about the military practice of subjecting female protestors to virginity tests, as well as torture. Do you feel that the Arab Spring was a failure for women’s rights or did it never have anything to do with improving equality in the first place?
I wouldn’t call it a spring at all. It’s just another winter. We watched many brave women fight on the frontlines during demonstrations, but unfortunately the extremists had been waiting for this opportunity for more than 40 years. They used women as pawns to say, “Look, we have young people, we have women.” Even in Lebanon, which people call the most open country and all that bullshit—we only have three women deputies. 
Danna Lorch is a Dubai-based writer and blogger covering Middle Eastern art and pop culture, with a focus on gender. Her writing appears in BitchArtSlantVogue India and elsewhere. 
This article was updated to include information about Jasad going out of print and its potential return. 

22 de abril de 2015

La cultura del lazo rosa produce y reproduce la violencia androcéntrica y biomédica más salvaje

Artículo de la antropóloga Ana Porroche-Escudero, investigadora en la División de Investigación para la Salud de la Universidad de Lancaster y miembro del Breast Cancer Consortium, publicado en la revista Diagonal



Hoy en día se habla mucho de concienciar a la población sobre el cáncer de mama. Se supone que contribuimos a esta causa al comprar camisetas, lacitos y todo tipo de productos rosas de lo más diverso, o participando en multitud de eventos benéficos. Con el objetivo de esta ‘concien­ciación colectiva’ se ha generado un ambiente festivo y un interés público sin precedentes en el ámbito de la salud. El problema principal es que el término ‘concienciación’ se ha despolitizado, lo que tiene consecuencias gravísimas.

La Asociación Española contra el Cáncer (AECC) es una de las máximas exponentes de esta lectura controvertida. Básicamente, reduce la concienciación a la provisión de información para que las mujeres cumplan con los mandatos médicos haciéndose mamografías y adoptando un estilo de vida que se considera saludable. El adoctrinamiento proviene del tono parternalista, monocromo, basado sola y únicamente en fomentar el acatamiento de las normas sobre el comportamiento personal y coercitivo, apelando al miedo a la enfermedad, a la responsabilidad social y a las responsabilidades de género para influir en el comportamiento de las mujeres.

Esta visión instrumentalista y violenta contrasta radicalmente con el planteamiento de la ‘concienciación crítica’, promovido por el movimiento feminista allá por los años 70, basado en la información crítica y la promoción de la autonomía personal. Uno de los principios de éste es que la información proporcionada debe ser “correcta, relevante, accesible, efectiva y basada en la evidencia científica”. Algunas de las preguntas alternativas que la concienciación crítica plantearía son: ¿por qué la incidencia del cáncer de mama continúa aumentando a pesar de los avances de la medicina? ¿En qué tipo de investigación se invierte el dinero? ¿Cuánto dinero se recauda con la mercadotecnia rosa, a dónde va a parar y a quién beneficia? ¿Qué grupos de mujeres desarrollan determinados tipos de cáncer, y quién tiene más probabilidades de sobrevivir? ¿Cuál es el impacto económico, social, emocional y físico del diagnóstico y tratamiento de cáncer? ¿Cuáles son las diferentes opciones terapéuticas disponibles para las personas afectadas? ¿Cuáles son los beneficios y los efectos secundarios de las intervenciones?

Cualquier medio es válido

Como consecuencia de esta despolitización, cualquier tipo de crítica al modelo actual es rápidamente acusada de “poco ética e inmoral” y de ir en contra de los intereses de las mujeres. De igual manera, cualquier interveción que se hace en nombre de la ‘buena causa’ se considera legítima, lo que ha llevado a malgastar millones de euros en esfuerzos educativos que no fomentan la autonomía personal. Estos esfuerzos se han aprovechado de la solidaridad de la población, creándoles la falsa sensación de estar haciéndolo bien y de estar informada, sin que sea cierto.

Asimismo, raramente se cuestionan los medios empleados para conseguir los fines. El sexismo, la sexualización, la infantilización de las mujeres, la difusión de información sesgada o totalmente irrelevante son frecuentes en muchas campañas, junto al uso de la pedagogía del miedo o el adoctrinamiento, acciones todas ellas justificadas dentro de un marco patriarcal y monopolizado por la autoridad biomédica.

La tendencia a infantilizar a las personas enfermas no es nueva en la medicina, a pesar de las duras batallas para repensar el paradigma dominante de atención médica basado en relaciones de poder médico-paciente. La suposición es que las personas enfermas, y el público en general, son incapaces de comprender la información médica y tomar decisiones por sí mismas. De ahí el énfasis en la tutela paternalista, obsesionada con dictar cuáles son los comportamientos ‘adecuados’. La ensayista Barbara Ehrenreich explica en su artículo Bienvenida a la tierra del cáncer cómo la promoción de juguetes como ositos de peluche y elefantitos rosas “animan a las mujeres a regresar a su estado de niñez, a no cuestionar y aceptar cualquier medida que los doctores, como padres sustitutos, imponen”.

La infantilización está íntimamente ligada con la tendencia a trivializar la enfermedad. Las investigadoras Gayle Sulik, Susan Love y Barbara Ehrenreich explican que el uso del color rosa y toda la parafernalia en torno a este cáncer crea una (falsa) sensación de festividad, suaviza la crueldad de la enfermedad, minimiza el dolor y ridiculiza el miedo a través de la negación de la mortalidad y de la psicopatologización de las mujeres que no comulgan con el eslogan impositivo y peligroso “piensa en positivo y vencerás el cáncer”.

Esta trivialización también invisibiliza las cicatrices emocionales, económicas y físicas a corto, medio y ­largo plazo, anestesia la rabia y suprime el espíritu crítico. Las reivindicaciones de la activista y enferma Beatriz Figueroa son un ejemplo desalentador de la falta de conocimiento público sobre el impacto de la enfermedad. Como señala Figueroa, “la vida no sigue igual después del cáncer”, al menos no para muchas personas. Con todo esto no sugiero que tengamos que recurrir a un lenguaje apocalíptico, ni tampoco niego los posibles beneficios de una actitud positiva frente a la vida; sin embargo, la concienciación crítica requiere ‘realismo’, entendido como “la actitud o práctica de aceptar una situación tal y como es y de estar preparada para ocuparse/lidiar/enfrentarse con ella como corresponde”, según palabras del Breast Cancer Consortium.

La sexualización de la enfermedad y la cosificación de los pechos como objetos de placer sexual masculino son otras dos formas omnipresentes de violencia. De hecho, se ha denunciado durante décadas que este tipo de cáncer ha conseguido atraer la atención pública simplemente porque es una ‘enfermedad sexy’. Ven­de. En otras palabras, la concienciación justifica el modo en que los pechos y los cuerpos de las mujeres han sido representados, escudriñados de una manera casi pornográfica por muchas de las denominadas campañas que se suman al rosa.

Preservar la feminidad

Estas campañas no constituyen actos reivindicativos para reclamar la diversidad corporal de las mujeres y despatologizar los cuerpos mastectomizados. Todo lo contrario. Los pechos se muestran como objetos donde el placer (del otro) y el consumo van a la par. Además de invitarnos a comprar productos, instigan a que hagamos todo lo posible para preservar nuestra feminidad y sexualidad –tristemente reducida a los pechos, como si fuesen el único atributo que hace mujer a una mujer–. Raramente se conceptualizan los pechos como un órgano importante para la propia mujer, en su vertiente estética, encarnada o sexual, que las prótesis y cirugía no pueden imitar.

Además, en estas campañas, el arquetipo propuesto de mujer (re)pro­duce una sexualidad encorsetada e inaccesible, donde la delgadez, la hiperfeminidad, la heterosexualidad, la juventud, la salud y la simetría corporal representan el ideal. De este modo, cualquier síntoma de enfermedad que amenace este ideal se convierte en una fuente de estigma y debe ser escondido. Según la poeta Audre Lorde, los pañuelos, el maquillaje, las prótesis y la obligatoriedad de las reconstrucciones mamarias son artefactos al servicio del patriarcado.

La desinformación es otra forma de violencia. Es preocupante la falta de información realista y precisa sobre los tratamientos e intervenciones quirúrgicas. La Federa­ción de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública (FADSP) denuncia que la Asociación Española contra el Cáncer “no advierte de las fuertes controversias existentes sobre el cribado del cáncer de mama a nivel mundial, de los posibles perjuicios para la salud de una parte de las participantes y de los déficits informativos en el consentimiento informado, tratando a las mujeres como menores de edad”. Lo mismo se podría decir de la información sesgada sobre la cirugía reconstructiva. Y no hablemos del silencio estruendoso sobre la falta de inversión en el área de investigación de la metástasis.

Resulta curioso, además, que se permita que compañías que patrocinan muchas de estas acciones ‘educativas’ sean responsables de producir agentes contaminantes en sus productos (como en el caso de Ford o Avon) o estén ligadas directamente a la industria farmacéutica (Novartis, Procter&Gamble). Esto evidencia la falta de escrúpulos de estas organizaciones, donde los intereses monetarios se anteponen a la salud pública.

Culpabilizar de la enfermedad

Existe también el peligro de que los esfuerzos de prevención se centren exclusivamente en modificar el comportamiento de las personas. Esto conlleva que se haga responsable a éstas de prevenir el cáncer, de detectarlo y curarlo, y de culpabilizarlas si las cosas salen mal. Igualmente, este paradigma centrado en la mujer oscurece la responsabilidad de los gobiernos de actuar y evita la investigación sobre las causas del cáncer.
En definitiva, la cultura del lazo rosa produce y reproduce la violencia androcéntrica y biomédica más salvaje. La lógica de que concienciar es una acción positiva, liberadora y colectiva ha sido secuestrada por la industria privada y por la salud pública más paternalista y menos política con el objetivo de promocionar determinados tipos de comportamientos y consumismo.

Mamografías periódicas a examen

La radiofísica hospitalaria Guadalupe Martín explica cómo “la implementación de los programas de cribado mamográfico está basada en estudios de hace más de 30 años, cuyos resultados sobreestimaron los beneficios y no mencionaron el perjuicio más importante, el sobrediagnóstico o diagnóstico de cáncer de mama en mujeres sanas. El sobrediagnóstico es un hecho constatado en los programas de cribado, que cuestiona seriamente la justificación de un programa de prevención de la salud, en el que la máxima debería ser “primum non nocere ” (lo primero es no hacer daño). Aunque el nivel de sobrediagnóstico es un asunto sometido actualmente a debate por la comunidad científica, es fundamental la reevaluación de la justificación de los programas de cribado, en los que los beneficios son pequeños y los daños son numerosos e importantes, y en particular, cuando nuevas evidencias contradicen las creencias previas bajo las que se implantaron dichos programas".

 

 

9 de abril de 2015

"Devuelve a tu madre su nombre"


De acuerdo con ONU Mujeres, para los hombres egipcios, y de otros países de Oriente Medio, revelar el nombre de la madre es considerado a menudo un tabú. De hecho, si un hombre revela el nombre de su madre será objecto de burla pública. Con el tiempo, el nombre de estas mujeres es olvidado y son conocidas con denominaciones como "la madre de su hijo menor". ONU Mujeres y BBDO Dubai lanzó la iniciativa "Devuelve a tu Madre su Nombre", con la esperanza de crear impacto y tomar medidas para minimizar este horrible tabú.

Para crear conciencia, esta iniciativa pidió a los hombres de Oriente Medio que cambiaran el perfil de su Twitter el Dia de la Madre -que en esta región se celebra el 21 de marzo- por el nombre de sus madres. Hasta ahora la respuesta ha sido positiva, con una mayoría tuiteando los nombres con el hashtag #MyMothersNameIs.

Texto traducido del publicado en BuzzFeed Videos

25 de noviembre de 2014

Prostitución: la institución masculina patriarcal más antigua

Artículo publicado en Feminicidio.net

La primera edición del Diccionario Ideológico Feminista de Victoria Sau data de 1981. Todavía hoy es la definición más completa de "prostitución". La hemos escogido para nuestro glosario de términos feministas.


Victoria Sau: Diccionario ideológico feminista (1981), (2000) Barcelona, Ed. Icaria


Prostitución. Institución masculina patriarcal según la cual un nú­mero indeterminado de mujeres no llega nunca a ser distribuido a hom­bres concretos por el colectivo de varones a fin de que queden a merced no de uno sólo sino de todos aquellos que deseen tener acceso a ellas, lo cual suele estar mediatizado por una simple compensación económica


Una vez hecha posible y creada la institución por y para los hom­bres, la evolución de la misma y formas de concretarse son muy nume­rosas. A las prostitutas se las llama a veces «mujeres libres» en el sentido de que no tienen un amo único (marido) pero en cambio están expuestas al tratamiento autoritario y patriarcal de todos o cualquiera de los varo­nes. De derecho, como toda mujer no casada, no pueden tener hijos, pero de hecho es inevitable que a veces los tengan aunque sin reconocimiento social (véase Madre).



Históricamente parece que fue Justiniano el primero en dar una de­finición de la prostitución que todavía puede resultar válida hoy a nivel de diccionario masculino corriente: "Mujeres que se entregan a los hom­bres por dinero y no por placer". (Dallayrac: Dossier prostitution.)



La mayoría de los autores estudiosos del tema de la prostitución tie­nen tendencia a caer en los siguientes errores:

- Dicen que la prostitución fue instituida por las propias mujeres.
- Consideran los orígenes de la prostitución, la prostitución sagrada, como no-prostitución, sino como elevación al rango de sacerdo­tisas del amor.
- Piensan que la prostitución se hizo ignominiosa sólo a partir de su reglamentación en Grecia en el siglo V. a. de n.e., con Solón, o con la introducción de la primera cartilla, debida al emperador Marco en el 187 a. de n.e. y que estigmatiza ya a la prostituta.

Estos autores no aclaran nunca, porque ellos mismos no pueden "explicárselo", el descenso imparable en el tiempo de la condición de sacer­dotisa a la de la ramera más vulgar.

La prostitución sagrada consistía en la obligación de entregarse a cualquier extranjero que las solicitara desde la galería y que solía elegir­las lanzándoles una moneda. El acto sexual tenía lugar en el interior del templo y el dinero era para el culto de la diosa o el dios. La prostitución sagrada floreció en Babilonia unos dos mil años antes de nuestra era, pero se extendió a Egipto, Fenicia y Grecia entre otros pueblos. En la India existe todavía en la actualidad.

En primer lugar hay que cuestionarse la condición de sacerdotisa que, si vista desde hoy parece de mayor rango que la de prostituta co­rriente, era ya una condición que expresaba toda la decadencia de la mu­jer. En un mundo ya patriarcal, las diosas de la fertilidad estaban "determinadas" para la misma y además rodeadas de templos de dioses masculinos de clara preeminencia, servidos también por mujeres. La im­posibilidad de que la prostituta sagrada se negara a un hombre, indica cómo estaba coartada su libertad de decisión. Las sacerdotisas, además, acaban desapareciendo de los templos, incluso de los dedicados a deida­des femeninas, y son sustituidas por hombres. La ley quiere entonces que sean las mujeres casaderas las que antes de contraer matrimonio vayan a prostituirse un día a las gradas del templo como condición necesaria para ser en adelante de un hombre solo y poder negarse a los demás legí­timamente. Hay autores que ven en ello también un rito de fecundidad, puesto que tanto Ischtar, como Milita y la Afrodita del período griego clásico, son divinidades que protegen a las parturientas. También hay quien ve en ello un rito de desfloración a cargo de un hombre que no es el marido, debido al temor mítico de éste a semejante acto. La "hos­pitalidad sexual", por otra parte, que todavía se practica en bastantes lugares del mundo, como por ejemplo entre los lapones, podría ser el fondo de la obligación de entregarse a un "extraño" y ello respondería al derecho preservado en el contrato social masculino de que todo hom­bre pueda tener acceso a mujer en un momento dado (que estaría justifi­cado por razones de desplazamiento) a pesar de los contratos de grada, privatización de mujeres que el propio colectivo masculino refrenda con el nombre de matrimonio.

Georges Devereux, etnólogo y psicoanalista, señala con todo, una importante diferencia entre las prostitutas sagradas que ejercen en el tem­plo de una diosa ("santas mujeres") y las que lo hacen en el templo de un dios (deva dasi). Provisionales o permanentes, las primeras sirven a una diosa célibe (soltera) que tiene numerosos amantes, y a la que ellas encarnan en sus relaciones sexuales con hombres vivos. El hombre está en posición de inferioridad respecto a la diosa y a su representante hu­mana. El peligro, señala Devereux, está en los «crueles caprichos de la diosa» cuyos jóvenes amantes míticos perecen siempre pronto y a menu­do de manera trágica.

Este autor encuentra semejanza entre las prostitutas prestigiosas de la sociedad prehelénica y las «santas mujeres» del Próximo Oriente, in­cluida Corinto en la Grecia continental. Las primeras eran vistas a los ojos de los griegos como ·silvestres", no in­sertadas en el nuevo orden, a las que había que domar, y esta doma era precisamente la desfloración. Por otra parte, al profundizar en la estruc­tura psicológica de la prostitución sagrada (ritual) del Próximo Oriente, Devereux nos remite al conflicto que deriva del acto de la desfloración de una virgen, como ya se ha apuntado anteriormente. Lo que sí parece definitivamente cierto es que el apelativo de virgen no incluía la virgini­dad anatómica de una gran diosa célibe, y que ésta es una imputación tardía. Virgen hubiese equivalido a libre, no sometida al matrimonio, independientemente de los amantes que la diosa hubiera tenido.

La prostitución va degenerando dentro de la propia institucionalidad masculina, con la consiguiente pérdida de prestigio de la prostituta.

"Es posible que el nuevo sistema patriarcal no haya podido tolerar ni a la mujer célibe, libre respecto a su cuerpo y jugando un papel capi­tal -tanto en el culto de las diosas solteras del amor (y de la fertilidad) como en el contexto del ritual agrario-, ni desenraizarla del todo de la piedad de los agricultores conquistados. La solución de compromiso pa­rece haber sido una sacralización total - y por lo tanto estrechamente limitada- de la promiscuidad de la xaphevos arcaica, la cual derivó en «santa mujer», sacerdotisa de diosas solteras de los pueblos conquista­dos, al margen de la sociedad laica que hizo del matrimonio una estruc­tura social fundamental". (Femme et mythe).

Que la prostitución no es una institución femenina sino masculina lo demuestra asimismo el hecho de que en Grecia se reclutaran para la misma las esclavas importadas con este fin, las cuales contaban en el lupanar con una celda donde cumplir con su trabajo forzado. Dallayrac dice que debido al mismo, gozaban quizá de mayor consideración que la simple esclava doméstica, pero el Diccionario Enciclopédico Hispanoamericano aclara que "en el lupanar cada celda era la habitación de una prostituta esclava comprada por el Leno y explotada por el hasta que, inservible, la vendía de nuevo". En Roma las prostitutas eran reclutadas entre la población penal femenina para que así, además, no causaran gastos de manutención. Esto sin olvidar que el pater familias tenía potestad para vender o alquilar a la esposa y las hijas para la prostitución. Las prostitutas no esclavas solían llegar, a pesar de todo, a extremos de gran pobreza como lo indica lo ínfimo de las tarifas que cobraban, especialmente las más insignificantes que ejercían cerca de los cementeríos. Se las privaba de casi todos los derechos y se las obligaba a vestir la toga infamante, que en otras épocas ha sido sustituida por la obligación de teñirse el pelo con azafrán u otros signos externos de infamia.

En los templos de la India, por lo menos hasta 1926, las niñas entraban al servicio de un sacerdote para aprender su posterior "profesión" a partir de los cinco años.

En el cristianismo la postura de la Iglesia es de oprobio para las pros­titutas y de tolerancia cuando no reconocimiento de la prostitución. Pa­dres de la Iglesia como San Agustín y Santo Tomas la consideran necesaria en tanto que gracias a ella podrá preservarse la honestidad de las mujeres casadas y la virginidad de las solteras. Esta doble moral que impregna toda la etapa feudal es conservada por la burguesía y el capitalismo cuan­do llegan al poder. El pensamiento socialista es el primero en interpretarla como el reverso del matrimonio, ya que uno y otra se explican mutuamente. Las condiciones sociales abyectas propias de la era indus­trial, favorecen el aumento de la prostitución, tan evolucionada ya que no es necesario señalar con el dedo o decretar por ley que mujeres han de ser prostitutas, como en la antigüedad: basta que la institución este en marcha y que las condiciones sociales hagan por sí mismas lo demás, lo cual permite mantener la conciencia «limpia» pues son las mujeres voluntariamente quienes toman esta opción. Así lo indica Tardieu en el Dic­cionario Enciclopédico Hispanoamericano antes citado: "Después de estas causas, tan numerosas y tan tristes, viene una idea consoladora: que la sociedad no impulsa a nadie a ese mundo de depravación; las caídas son, con cortas excepciones, voluntarias".

En el Nuevo Mundo la primera casa de mujeres fue abierta en 1526, en Puerto Rico. «El Rey, Concejo, Justicia, Regidores de esa ciudad de Puerto Rico, de la isla de San Juan: Bartolomé Conejo me hizo reclama­ción que por la honestidad de la ciudad y mujeres casadas de ella, y por excusar otros daños e inconvenientes, hay necesidad que se haga en ella casa de mujeres públicas... (O'Sullivan, N.: Las mujeres de los conquis­tadores).El texto habla por sí mismo.

En la actualidad los métodos indirectos del patriarcado para indu­cir a las mujeres a la prostitución, sea ésta reglamentada o no, son más sutiles que nunca, pero se pueden destacar como principales:

- La comercialización del cuerpo de la mujer por parte de todos los medios posibles de comunicación de masas, en tanto que puestos al servicio de la industria capitalista que extrae saneados ingresos con la venta de los productos varios que contribuyen a crear el contexto nece­sario para la relación cliente-prostituta.
- La ausencia de una auténtica igualdad de oportunidades entre los sexos, que deja a las mujeres con mayor frecuencia en posición débil e insegura, y a expensas de los hombres.
- La institución misma que permite que cualquier mujer, por el hecho de serlo, sea susceptible en un momento dado de ser prostituida o darse a la prostitución.

Este último punto, el más importante, hace que el tema afecte por igual a todas las mujeres.

El oficio más viejo del mundo. Expresión machista y sexista con la que se quiere dar a entender que la prostitución ha sido, es y será, o, lo que es lo mismo, que es innata a la condición de la mujer e inmodificable.

Prostitución masculina. No es simétrica a la femenina y en todo ca­so, hay que estudiarla en el contexto de la explotación del hombre por el hombre.

Véase: Diosa, Matrimonio, Sexualidad, Trata de blancas, Virgini­dad, Zorra.

BIBLIOGRAFIA.Boix, F. y Fullat, O.: Breve estudio sobre la prostitu­ción.Chacel, R.: Saturnal.Choisy, M.: Psicoanálisis de la prostitución. — Dayllerac, D.: Dossier prostitution. — Gorbin, A.: Les filies de noce.Her- vas, R.: Historia de la prostitución.Jaget, C.: Una vida de puta.Mayo, K.:Mother India. — Millet, K.: La prostitution. — Navarro Fdez., A., Dr.: La prostitución en la villa de Madrid. — Rodríguez Solís, E.: Historia de la prostitución en España y América.Sacotte, M.: La Prostitución — Scanlon, G.: «La prostitución», cap. 2, 1.a parte de La polémica feminista en España. La Prostitución
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Fuente fotografía: http://www.taringa.net/posts/salud-bienestar/9718981/La-prostitucion-un-problema.html

5 de noviembre de 2014

"El síndrome de Yentl, o cómo las mujeres, para tener consideración clínica, deben ser 'como hombres' en la expresión de sus síntomas"

Bernardine P. Healy
El término "síndrome de Yentl" fue acuñado por Bernardine Patricia Healy, física, cardióloga, profesora y la primera mujer en dirigir el National Institute of Health y el American Red Cross. Con este término -que hace referencia a la película del mismo título protagonizada por Barbra Streisand, en la que la joven Yentl tiene que simular ser un hombre para poder acceder a la escuela- denunció la situació de invisibilidad médica de las mujeres en el estudio y tratamiento de las enfermedades del corazón. 

Julia Ojuel, médica de familia, expone con todo detalle en el artículo que reproducimos a continuación, publicado en MYS, (Mujeres y Salud) el sesgo de género y el edaismo con el que se tratan determinadas enfermedades comunes a ambos sexos.
La administradora del blog


SESGO DE GÉNERO Y DISCRIMINACION POR EDAD (EDAISMO)

Al pensar en las enfermedades del corazón existe la tendencia en muchas personas, incluidas profesionales, a identificarlas con la población masculina. La epidemia de muertes por causa cardiovascular en hombres de mediana edad que se produjo en la década de los 50 en Estados Unidos, ha generado un sesgo de percepción sobre la frecuencia y la distribución por sexos de estas enfermedades. La prevalencia de enfermedad coronaria es superior en hombres respecto a mujeres en todos los grupos de edad. Sin embargo, la principal asociación con las enfermedades cardiovasculares se produce con la edad. La mayor esperanza de vida de las mujeres y, por lo tanto, su mayor presencia en los grupos de edad más longevos, supone que el número absoluto de mujeres con EC sea mayor que el de hombres. No debemos olvidar que la enfermedad cardiovascular globalmente es la primera causa de muerte en mujeres a partir de los 70 años. A este primer sesgo de género en la percepción de la frecuencia, se suma un segundo sesgo. Las mujeres padecen las enfermedades coronarias más tarde que los hombres. Se ha definido como 'edadismo' ('ageism'), la discriminación y prejuicio que se produce por razón de edad sin evidencia que la justifique. Por esta doble vía. las mujeres mayores constituyen en volumen de personas y en precariedad de recursos destinados, uno de los grupos más maltratados por los sistemas sanitarios. 

Menos estudiadas 

Otro error frecuente es que se ha considerado que los factores de riesgo y protectores son iguales para ambos sexos. Muchos de los ensayos clínicos y estudios comunitarios sobre enfermedades cardiovasculares se han realizado sólo en hombres -habitualmente jóvenes y blancos-, extrapolando los resultados al resto de la población. Encontramos ejemplos en el Multiple Risk Factor Intervention Trial que estudia a 12.000 varones y sus factores de riesgo para la cardiopatía isquémica y en el Physician Heart Study, realizado sobre 22.000 varones para valorar el efecto de la aspirina como prevención de los ataques cardíacos. De hecho, el papel del AAS todavía no ha sido bien establecido en mujeres.

En los estudios sobre factores de riesgo cardiovasculares, se incluyen factores clásicamente 'masculinos' como el tabaquismo o el consumo de alcohol con más frecuencia que otros que parecen tener más peso en las mujeres, es el caso de los estudios que consideren la obesidad, el hipotiroidismo o nuevos factores como la proteina c reactiva o homocistinemia.

El estudio de Framingham, demostró que los factores de riesgo para la muerte súbita eran, para hombres, la edad, el colesterol sérico, el número de cigarrillos, el peso relativo y la tensión arterial sistólica. Para mujeres los factores predictores eran la edad, la capacidad vital y el hematocrito, por este orden. Sin embargo no existen medidas ni estudios preventivos que tengan en cuenta estos factores determinantes. Tampoco existe una consideración de riesgos diferenciales asociados a los roles de género como el efecto del trabajo doméstico, de la carga familiar o del cuidado de enfermos o ancianos en la familia.

Con peor prevención

Esta situación previa, provoca que la intervencion y el esfuerzo terapéutico sobre la EC en las mujeres sea menor que en los hombres, en todas las etapas de la historia natural de la enfermedad. 

En prevención primaria, antes de que aparezca la enfermedad, el control de los factores de riesgo cardiovasculares -clásicamente diabetes, hipertensión, hipercolesterolemia y tabaquismo- es menor, lo que determina que cuando se produce un evento coronario agudo en forma de angina o infarto, las mujeres lleguen en peores condiciones. Presentan mayor edad, mayor número de enfermedades asociadas y, en particular, mayor presencia de determinados factores de riesgo que tienen más riesgo específicamente en mujeres, como la hipertrigliceridemia, la insuficiencia cardiaca de causa hipertensiva y la diabetes. Esta última enfermedad, eleva en las mujeres la probabilidad de desarrollar una enfermedad cardiovascular hasta siete veces, cuando en hombres la eleva dos veces. 

Las mujeres presentan peor supervivencia ante un evento coronario agudo. Esto se explica en parte por la mayor comorbilidad a la que nos referíamos y la atribución del exceso de mortalidad a la mayor edad de las mujeres (sin profundizar más en el tema). Se ha comprobado que las personas mayores de ambos sexos presentan peor pronóstico, pero se ha confirmado también como especialmente letal la combinacion de sexo femenino y mayor edad siendo un grupo especialmente vulnerable del que parece asumirse que no tiene salida sanitaria

Y peor tratamiento

También está documentado ampliamente un menor esfuerzo diagnóstico y terapéutico. En el ámbito de Catalunya, el estudio RESCATE, (Recursos empleados en el Sindrome Coronario agudo y tiempos de espera), ha mostrado un un tiempo medio de una hora más de retraso en las mujeres respecto a los hombres, desde el inicio de los síntomas hasta la consulta en los servicios de urgencias. Ha mostrado también una diferencia de dos horas (9.3 horas para las mujeres y 7 horas para los hombres) a favor de los hombres en el tiempo de admisión a una unidad coronaria de agudos desde la consulta a urgencias. Se ha documentado un menor uso en mujeres de angiografia coronaria y de técnicas de revascularización coronaria, que no son explicables por la edad ni por las patologías asociadas. 

Un artículo, pionero ha hablado del Sindrome de Yentl (NEJM) cuando las mujeres, para tener consideración clínica deben ser 'como hombres' en la expresión de sus síntomas. (Igual que la divina Barbara Streisand en la película se debe travestir para poder acceder a la educación religiosa). Cuando un infarto en una mujer se presenta como un dolor centrotorácico opresivo e irradiado merece más atención clínica que el malestar epigástrico de irradiación atípica que también puede ser expresión de patología cardíaca isquémica en la misma mujer. De alguna manera las mujeres tienen que demostrar que son como los hombres en el dolor para recibir el mismo trato, pasando por alto que las mujeres que sufren un infarto presentan con más frecuencia síntomas como náuseas, dolor abdominal y dificultad respiratoria.

Ante la enfermedad coronaria ya establecida, en prevención secundaria, se utilizan menos los fármacos aconsejados especialmente los betabloqueantes se recetan un 15% menos y la aspirina se receta en la mitad de mujeres que hombres. Persiste el sesgo en la prevencion secundaria de factores de riego, recetando menos hipolipemiantes en mujeres con cifras de colesterol elevadas.

En terapéuticas concretas, la industria farmacética ha seguido presentando datos globales aunque en algunos estudios se haya demostrado un efecto diferencial de algunos fármacos según el sexo de pacientes, como es el caso de la digoxina en la insuficiencia cardiaca, donde se ha encontrado mayor mortalidad en las mujeres tratadas con este medicamento respecto al placebo.

Finalmente, en prevencion terciaria, el acceso a los programas de rehabilitación cardiovascular es menor en las mujeres. La conjunción sexo/edad vuelve a determinar que el grupo peor tratado sea el de las mujeres mayores.

No todo es tan desolador. Esta situación flagrante ha provocado una corriente de investigación, liderada por mujeres en muchos casos, que está releyendo las estadísticas, desenmascarando las discriminaciones en el diagnóstico y el tratamiento y llevando a cabo una práctica clínica con visión de género. Las enfermedades cardiovasculares se han convertido en el caballo de batalla de muchas profesionales feministas y han generado un corpus de conocimiento y pensamiento que está impregnando otros campos de la medicina. Que no decaiga, que nuestro corazón se lo merece.


Bibliografía

> Hochman et al. Sex, clinical presentation and outcome in patients with acute coronary syndromes. New England journal of medicine, 1999;341:226-232.
> Kjeldsen et al. Influence of gender and age on preventing cardiovascular disease by antihypertensive treatment and AAS. The HOT study. J Hypertens 2000, 18:629-642
> Marrugat et al. Mortality differences between men and women following first myocardial infarction. JAMA 1998;280:1405-1409
> Lidon RM et al. Infarto agudo de miocardio: diferencias de tratamiento en la mujer anciana. Rev Esp Geriatr Gerontol 1997;32:325-330
> Hippisley-Cox J et al.Sex inequalities in ischemic heart disease in general practice: cross sectional survey. BMJ 2001;322:1-5
> Di Cecco R et al. Is there a clinically significant gender bias in post-myocardial infarction pharmacological management in the older (>60) population of a primaty care practice?. BMC Fam Pract 2002;3:8
> Benz LA et al. Why are women missing from outpatient cardiac rehabilitation programs? A review of multilevel factors affecting referral, enrollment and completion. Journal of women's health 2002;11:773-791
> Valls-Llobet C. Aspectos de la morbilidad femenina diferencial. Informe de la situación. Quaderns CAPS. Barcelona, 1991.
> Healy B, The Yentl Syndrome. NEJM 1991:325(4):274-375

Julia Ojuel
Médica de familia