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Amy Goodman

Periodista, investigadora, escritora... Ha demostrado que SÍ es posible la independencia de los medios de comunicación y ha dado voz a lxs excluídxs en los mass media. SIN ELLA NO SE MUEVE EL MUNDO.

Vandana Shiva

Doctora en física, filósofa, activista por la justícia global y la soberanía alimentaria... Ha demostrado que SÍ es posible la producción sostenible y plural de alimentos. SIN ELLA NO SE MUEVE EL MUNDO.

Tawakkul Karman

Periodista, política, activista por los Derechos Humanos... Ha demostrado que SÍ se puede luchar desde el pacifismo por la Revolución política, social y de género en Yemen. SIN ELLA NO SE MUEVE EL MUNDO.

Joumana Haddad

Poeta, traductora... Ha demostrado que SÍ se puede trabajar por la secularización de la sociedad, la libertad sexual y los derechos de las mujeres en Líbano. SIN ELLA NO SE MUEVE EL MUNDO.

Leymah Gbowee

Trabajadora social, responsable del movimiento que pacificó su país en 2003... Ha demostrado que SÍ es posible la Paz en Liberia y que las mujeres son sus constructoras. SIN ELLA NO SE MUEVE EL MUNDO.

Ada Colau

Filósofa de formación y miembra visible de la PAH... Ha demostrado que SÍ es posible hacer frente a la ilegitimidad de las leyes movilizando a la sociedad pacíficamente. SIN ELLA NO SE MUEVE EL MUNDO.

Marama Davidson

Activista por los derechos del pueblo maorí... Ha demostrado que SÍ es posible identificarse con la idea universal de la descolonización del Planeta. SIN ELLA NO SE MUEVE EL MUNDO.

Teresa Forcades

Doctora en salud pública, teóloga... Ha demostrado que SÍ es posible un discurso humanista, feminista y combativo por la justícia social dentro de la Iglesia Católica. SIN ELLA NO SE MUEVE EL MUNDO.

Sheelah McLean, Nina Wilson, Sylvia McAdam y Jessica Gordon

Fundadoras del movimiento Idle No More... Han demostrado que SÍ es posible mobilizar a la sociedad en defensa de los derechos de los pueblos autóctonos en Canadá. SIN ELLAS NO SE MUEVE EL MUNDO.

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26 de julio de 2013

María Antonieta, de Sofía Coppola, analizada por Mª Milagros Rivera Garretas

Esta película es la segunda ofrecida en el segundo año de existencia del ciclo Cine forum de Duoda: Significando miradas, ciclo fundado y sostenido por Marisé Clement López y otras. La disfrutamos el 22 de marzo en el teatro La Cuina de La Bonne en Barcelona. Estuvo amadrinada por Ivette Roche Andreu, que la presentó con originalidad y que, con Marisé, sostuvo el coloquio/foro de debate que siguió a la película.

El cine necesita mucho espacios y actividades como ésta, porque la crítica cinematográfica corriente y, también, la opinión no crítica que circula sobre las películas, tiende a no entenderlas bien, en especial las que han sido pensadas y dirigidas por mujeres. Al no haberse enterado del final del patriarcado, la crítica habitual no ve la libertad femenina o la interpreta como falta de admiración al falo, provocando verdaderos errores de epistemología. María Antonieta, por ejemplo, que es una obra maestra, ha tenido que soportar críticas del tipo “superficial” o “esteticista”, nociones que se han quedado por detrás del presente como ejemplo de hermenéutica de la plancha más que de interpretación de una obra de arte.

La figura de María Antonieta bosquejada por Sofia Coppola y por su fuente principal, la novela María Antonieta: la última reina de Antonia Fraser, e interpretada maravillosamente por Kirsten Dunst, es mucho más creíble y fundada que la que transmiten tercamente los libros y las revistas de historia. Como le ha ocurrido a otra reina más antigua, Juana I de Castilla y Aragón, su memoria histórica ha sido tapada por una leyenda banal y oscura que es, en realidad, un icono de madera que esconde otra cosa: en el caso de María Antonieta, la leyenda (que curiosamente aprenden muy bien los alumnos y alumnas de historia que apenas saben historia) ha escondido lo que esta película desvela, y lo desvela sin traicionar a las fuentes. La película desvela que María Antonieta tuvo la misma libertad, con contenidos distintos, de su madre la archiduquesa María Teresa de Austria. Desvela que se había enterado de que su mundo –el mundo al borde de la primera gran revolución social de Europa– era muy distinto del mundo de su madre y del rey Luis XV de Francia. Desvela que sabía, como sabía J. J. Rousseau o, antes, Christine de Pizan, que la obsesión por el rango no salvaría a la aristocracia francesa (escena en la que una noble se altera porque María Antonieta no refuerza en sus fiestas “el lugar que una ocupa”). Desvela que la nueva delfina no aprueba la política sexual de la corte de Francia (escena con madame Du Barry). Desvela que fue la intervención del gobierno francés en la Guerra de la independencia de los Estados Unidos lo que arruinó a la Hacienda y la sociedad francesas, y no los gastos personales de la reina. Desvela que la prensa revolucionaria masculina y burguesa mintió sobre la reina como mujer, manipulando a la opinión pública difamándola sobre un asunto (el ser mujer) sensible porque sagrado ya que todas y todos nacemos de mujer (“Si no tienen pan, que coman pastel”). Desvela que María Antonieta no era una mujer incompetente sino una que quería libremente ser madre (aparte de que lo quisiera Francia) y encontró para su deseo obstáculos casi insalvables, empezando por su marido, un hombre, como algunos de hoy, muy desorientado; lo desvela en muchas escenas, de entre las que destaco dos: el nacimiento de la niña, esencial para ella porque necesaria para la Trinidad femenina, y la relación con la gran pintora de su corte que fue Marie-Louise-Élisabeth Vigée-Lebrun. En realidad, en el trasfondo de la biografía de María Antonieta y de la película de Sofía Coppola está la Querella de las mujeres, y esto ha contribuido a importunar a la historia y a la crítica cinematográfica con poder.

En la película es, en mi opinión, esencial la gran escena casi final en la que María Antonieta, en el palacio real con su marido Luis XVI, su hija y su hijo, toda la aristocracia huida y una parte del pueblo enfurecido en la plaza, se levanta, sale al balcón y, en silencio, hace una profunda reverencia al pueblo. La escena dice que la reina sabe que quien está haciendo, desde ese momento, política del poder en Occidente son las masas; es decir, muestra que su competencia simbólica era tan grande que sabe rendirse y no se equivoca de enemigo. La escena trae a la memoria otra escena: Las Meninas de Velázquez, un cuadro que anticipa en lo simbólico (que es donde se hacen las revoluciones que cuentan) el final de las monarquías absolutas: el artista pintó al rey al fondo, pasando de soslayo, casi fuera del cuadro, mientras la infanta hace una leve reverencia no al rey sino al espectador o espectadora.

Solo he echado de menos, y mucho, a las Preciosas, sus salones y la cultura de la conversación. Parece que ni Sofia Coppola ni Antonia Frazer las conocen, a pesar de que el gran libro de Benedetta Craveri La civiltà della conversazione fue publicado en 2001 y a pesar de que Manoel de Oliveira las representó con gusto en La Lettre en 1999.

Artículo publicado en el blog de DUODA

30 de junio de 2013

Hannah Arendt y la banalidad del mal

Reproducimos más abajo el artículo de Rocío de la Villa, profesora de Estética y Teoría de las Artes -UAM-, fundadora de  MAV y editora de  m-arte y cultura visual, publicado en la web MUJERES EN EL SISTEMA DEL ARTE EN ESPAÑA, con motivo del reciente estreno de la película HANNAH ARENDT, de la directora de cine germana Margareth von Trotta. El film relata la asistencia de la filósofa alemana -de orígen judío- en calidad de periodista al juicio celebrado en Israel contra el nazi Adolph Eichmann, acusado de crímenes contra la Humanidad cometidos durante la Segunda Guerra Mundial contra el pueblo judío. Los artículos que escribió posteriormente sobre sus conclusiones y puntos de vista acerca de la figura del teniente coronel de las SS, o más bien sobre su comportamiento, fueron objecto de una gran polémica: la época y los, relativamente recientes, acontecimientos históricos, le hicieron muy difícil a la filósofa intentar explicar a sus contemporáne@s que la banalización del mal es la razón por la cual se pueden cometer atrocidades contra otros seres humanos en nombre de la ley y sin mostrar signos de arrepentimiento. Tal y como la filósofa expresó "entender no es perdonar"


 

En la primera escena en la que aparece Hannah Arendt la vemos fumando, en un travelling que va desde la mesa del despacho al diván, y la protagonista no dejará de fumar siempre que pueda a lo largo del film. La filósofa piensa fumando y conforme avanza la trama esos momentos de reflexión son más emocionantes. ¿Puede ser un biopic de un filósofo emocionante, incluso aunque se trate de una de las filósofas más importantes del siglo XX (junto a Zambrano, Simone de Beauvoir y Judith Butler)?

Para celebrar la importancia del pensamiento y la actitud de Hannah Arendt (1906-1975), la cineasta feminista Margarethe von Trotta ha elegido el periodo en que la filósofa se vio envuelta en una polémica que alcanzó niveles mediáticos y por la que perdió algunos de sus amigos de toda la vida. Trama que proporciona a esta cinta el suspense de un thriller. La polémica surgió a raíz de sus artículos publicados en la revista The New Yorker, tras haber asistido en 1961 al juicio en Jerusalén del nazi Adolph Eichmann, el único entre los cargos de cierta responsabilidad que no había sido acusado en Nuremberg. Ya antes de comenzar el juicio, Eichmann es demonizado. Sin embargo, lo que descubre la filósofa alemana y judía es un nobody, un burócrata leal a las leyes del nazismo, que ejecuta sin pensar. La prestigiosa autora de Los orígenes del totalitarismo (1951), a la sazón entonces profesora invitada en la Universidad de Princeton, llega a ver en Eichmann el ejemplo y la explicación de la “banalidad del mal”, característica del nazismo y de todo totalitarismo: si Eichmann sigue sin arrepentirse, la causa es que es incapaz de pensar por sí mismo. Esta negación del pensamiento en el ser humano sería lo que el totalitarismo niega en opresores y oprimidos. Y definitivamente, ejercer el pensamiento es la postura personal que Arendt defiende frente a sus detractores prosemitas y sionistas hasta el final. 

Es difícil minimizar la actualidad del tema tratado, ¿acaso no es ese cumplimiento burocrático lo que siguen alegando corredores de bolsa y empleados de empresas de evaluación e inversión –tal como se mostraba en las declaraciones en el film Capitalismo: una historia de amor de Michael Moore y de vez en cuando todavía en nuestra tv-, que han provocado la mayor crisis económica conocida en Occidente, con la consecuente pobreza, sufrimiento y pérdida de derechos y de dignidad que arrastramos hasta hoy? Según declaraciones de von Trotta, con ocasión de la retrospectiva que se le ha dedicado en el XV festival de cine alemán celebrado en Madrid, “Si Hannah Arendt levantase la cabeza, seguramente no estaría nada contenta con Angela Merkel: al igual que sufrió con el Holocausto, lo haría también con el totalitarismo económico alemán”.

Fruto de años de investigación, releyendo diarios, cartas y con el testimonio de los ya pocos superviviente próximos a la pensadora, la película minimiza la relación de la joven filósofa con su maestro Martin Heidegger, aquí ridiculizado, aunque normalmente sea todavía esta relación la que sigue lastrando la importancia de la figura de Hannah Arendt entre los círculos misóginos de filósofos. Arendt aparece como una mujer fuerte y valiente, muy consciente de su valía y de su obligación como brillante enseñante e intelectual, sarcástica y sensible con sus amigos, siempre fiel al amor. Un papel interpretado a la perfección por la actriz Barbara Sukowa.

Con esta película, Margareth von Trotta (Berlín, 1942), directora pionera en el grupo del Nuevo cine alemán (Schlöndorff, Fassbinder, Herzog y Wenders), llega al culmen –hasta el momento- de una trayectoria en la que abundan las semblanzas biográficas, la última que pudimos ver aquí Visión. De la vida de Hildegard de Bingen (2009). Como la propia Hannah Arendt, que escribió biografías de la ilustrada Rahel Varnhagen: vida de una mujer judía y la revolucionaria Rosa Luxemburgo, Margareth von Trotta ha dedicado su cine a honrar mujeres célebres y anónimas, como El honor perdido de Katharina Blum (1975), en donde una mujer es acusada injustamente de terrorismo y destruida por el aparato del Estado; El segundo despertar de Christa Klages (1977), sobre una mujer que atraca un banco para mantener su guardería. Y en sus filmes más populares: Las hermanas alemanas (1981) y la propia Rosa Luxemburgo (1986).



Margareth von Trotta, Hannah Arendt, 2012. Estreno en España: a partir del 21 de junio 2013.
Fuente fotografía http://meganrolph.wordpress.com/tag/hannah-arendt/

30 de enero de 2013

El cine experimental y feminista de Barbara Hammer




As a visual artist who primarily uses film and video in experimental, nonlinear time based work, my practice includes performance, installation and digital photography. I embrace critical and formal complexity while promoting an active and engaged audience. Thematically, my work deconstructs a cinema that often objectifies or limits women. My work makes these invisible bodies and histories visible. As a lesbian artist, I found little existing representation, so I put lesbian life on this blank screen, leaving a cultural record for future generations.

The content and meaning of my work have evolved through forty years of work. In the seventies I created an aesthetic based on connecting sight and touch. Tactile imagery would make viewers physically involved while watching film and lead to greater involvement in the world (Dyketactics). In performance I mobilized the projector and made the audience move to ‘see’ the film (Available Space). I hoped that once an audience saw and felt in a ‘new’ way, they would become active in a local, national and global politic.

In the eighties I found my earlier films with themes of lesbian representation had not been recognized as fine art. I began a series of more formal work in optically printed films on themes of fragility of light, life and film itself (Sanctus). This strategy worked and my work was included in several Whitney Biennials and MoMA Cineprobes. In the nineties I returned to identity politics, but enriched by the formal concerns I mastered in the eighties. I made essay documentaries, a genre whose subject is an idea rather than a person or event. I kept my audience active, giving them the role of historian or archeologist of my densely collaged cinema. These feature documentaries asked questions such as: who makes history and who is left out, is autobiography truth or fiction, and how can a false cultural representation be re-appropriated (Nitrate Kisses, Tender Fictions, History Lessons). My goal of motivating the audience to take action remained the same.

Presently, I am increasingly concerned with global wars and my own ageing and health issues. I ask what can an artist do during a time of war (Resisting Paradise)? Matisse’s grandson defines the slow decline of civil liberties as the avenue to resistance and my film builds in a similar way. In all my work form is not predetermined, but grows from the thematic material.

In 2006 a diagnosis of ovarian cancer changed my world. I had to survive and that I have, as I am currently three years into remission of what is now called a chronic illness. I needed to make visible this horrific disease that is so often misdiagnosed as women’s concerns are ignored by the medical profession. I returned to my experimental roots to make a personal film that travels with me through chemotherapy treatments into the great open spaces of the West. I needed to attend to my archive so that my own history would not become invisible. I checked the condition of original film elements and organized their containers. I loosely grouped papers into boxes by decades.

I need to reprint some early films that are deteriorating and make a database for each piece of material in the paper archive. My archive is rich in women’s histories, and experimental film. It needs to be organized and made accessible to others.

In my commitment to passing on my inspiration and skills to younger artists, I am in the process of making a new experimental film on mentoring and collaboration with a much younger filmmaker (Generations).

How alive and lucky I am to be a practicing artist!